Un blog como este que tiene una categoría específicamente dedicada a la PNL no puede dejar de hacerse eco de la visita a España de John Grinder y de la entrevista que le han musicahecho hoy en La Contra (que no puedo menos que recomendar leer).

John Grinder y Richard Bandler fueron los creadores de la PNL allá en los años 70, gracias a la formación que tenía en lingüística e informática y a la curiosidad que en esa época de desarrollo de las neurociencia y la gramática generativa, les produjeron esos avances. También fue crucial la observación de tres magos de la terapia y la comunicación: Fritz Perls, Milton Eriksson y Virginia Satir.

Toda la entrevista es interesante, pero me gustaría destacar la parte que habla del aprendizaje, ya que está íntimamente ligada al modo de aprender propio del coaching (siguiendo el sistema de Tim  Galway):

¿Cómo enseña usted a aprender?

¿Acaso los niños se preocupan por la gramática? Y sin embargo aprenden a hablar más rápido que los estudiantes de idiomas que se esfuerzan en racionalizar y memorizar las reglas gramaticales de los adultos.

Aquí se estudia, pero no se habla inglés.

Porque aprenden inglés, pero no a hablar. Otra manera habitual de no aprender un idioma es concentrarse sólo en la traducción y obsesionarse con no cometer errores.

¿Es mejor equivocarse?

Para aprender, debe suspender el juicio y poner en ello toda la mente y no sólo la razón.

[…]

El error aquí tiene muy mala prensa.

La obsesión por no arriesgarse en el ensayo de lo nuevo es consecuencia de nuestra inseguridad, pero también al mismo tiempo la prolonga. Evita que avancemos. La repetición de lo sabido minimiza el error, pero también el aprendizaje.


El método es el mismo citado   de Tim Galway (The innner game), que se utiliza en procesos de Coaching en donde se suspende el juicio durante el aprendizaje (esa vocecita interna que te dice lo que estás haciendo mal) y uno se dedica  a poner atención en la tarea de manera fluida. Es en cierto modo una meditación activa, ya que la mente se concentra en lo que se está haciendo, se deja fluir. Interesantes también las investigaciones de Mihaly Csikzentmihalyi  al respecto de los estados de flujo.

Por tanto, cuando quieras tener un aprendizaje óptimo, recuerda que el truco no está en esforzarse más, sino en poner la atención en la tarea, dejando el juicio crítico suspendido por un tiempo. Si estás haciendo ejercicio, tienes que sentir el movimiento. Si estás aprendiendo un nuevo idioma, tienes que dejarte fluir con los sonidos y las palabras. Cuanto mejor es el estado interno, mejor es el aprendizaje.

Y tú,  ¿te esfuerzas o fluyes? ¿consigues apagar el diálogo interno (en el sentido de vocecita crítica) cuando estás realizando una tarea?

Mertxe Pasamontes