Introducción

Las Navidades son un período propicio al consumismo y alentado por marcas de todo tipo y anuncios constantes de todo lo que podemos comprar. Y cada vez arranca antes ese período pues  ya se inaugura con el Black Friday y llega a su apogeo en estos días festivos de principios de Diciembre. Y sigue con las compras de última hora en que prima más la prisa por acabar que el sentido común. Todo ello conlleva el riesgo de gastar más de lo que pretendemos o incluso más de lo que se tiene.

Que sería el consumismo

Vamos a definir el consumismo, de una manera simple y llana,  como el hecho de comprar cosas que no necesitas o incluso redundantes. Vamos a poner algunos ejemplos. Tienes un móvil de hace un años que funciona perfectamente y cubre todas tus necesidades. Pero la marca en cuestión saca un nuevo modelo con algunas características interesantes pero para nada necesarias. Comprarlo es consumismo. Si tu móvil ya no funciona, se reinicia solo o no cubre las necesidades reales que tienes, entonces es simplemente una compra. No voy a entrara aquí en lo que cada cuál considera necesario, porque sería entrar en un debate inacabable y además no soy una talibán de las compras. Yo utilizo el ordenador a diario, hago sesiones por Skype y necesito que me funcione perfectamente. Cuando el que tengo empiece a fallar me compraré otro y eso no lo considero consumismo sino inversión para mi trabajo y mi tranquilidad.

Comprarte más ropa o zapatos de los que puedes usar o comprar cantidades enormes de comida que luego has de tirar porque se te estropea, si lo considero consumismo. Y poco sostenible para nuestro planeta. Eso no quiere decir que no puedas permitirte algún capricho, lo que no te excedas o hagas de eso una forma de vida.

Claves para pasar una Navidad sin consumismo

-1. Haz una lista de las cosas que realmente necesitas. Si hay algo que necesitas es un buen momento para hacerse con ello aprovechando si puedes los descuentos que se producen. Y dar esas ideas a las personas que te vayan a hacer un regalo, para no juntarte después de Navidad con 3 pañuelos, 4 bufandas y 3 frascos de colonia que no te gustan.

-2. Ve a las compras con una lista en la mano y cíñete a ella. Sobretodo en las grandes superficies. Todo está pensando para que compres mucho más de lo que necesitas. Cuando hayas cubierto lo de la lista, permítete un capricho si lo deseas. Pero sólo uno.

-3. Pacta con familiares y amigos las comidas y bebidas. Es normal que se cometan algunos excesos pero que sobren 7 barras de turrón que acabas tirando en junio no.

-4. Recicla adornos de otros años, fabrica alguno con tus propias manos y más si tienes niños, pasarán un rato divertido. Y luego, compra alguna cosa nueva pero sólo uno o dos detalles. No necesitas sobrecargar la casa y llenarla de cosas que luego tendrás que guardar o tirar.

– 5. Con la ropa para las fiestas pasa lo mismo. Seguro que tienes un montón de cosas para ponerte y combinar. Y si has de comprar algo nuevo trata de que sean cosas a las que luego puedas darle un uso.

-6. Ten en mente la norma de los treinta días. En estos días es difícil de aplicar, pero en esas cosas que no tengas claro si las necesitas, aplica la norma: si después de fiestas sigo queriéndolo ya lo compraré. Y seguramente rebajado.

-7. Antes de comprar algo nuevo revisa lo que tienes y optimízalo al máximo. Si realmente ya no te sirve, está roto o estropeado, entonces tíralo. Si puede usarse o arreglarse fácilmente, sigue utilizándolo. El medio ambiente te lo agradecerá. Y las futuras generaciones también.

-8. Recuerda que bastantes estudios afirman que las experiencias pueden ser tan gratificantes como la compra de objetos materiales. Busca experiencias que te hagan sentir bien, comparte tiempo con amigos y familiares, sal a disfrutar de la naturaleza, ve a ver una obra de teatro. No te limites al consumo de objetos materiales.

-9. Sé solidario. Hay muchas personas realmente necesitadas. En la cena de empresa o de amigos igual podéis destinar el dinero del amigo invisible, en el que sueles llevarte un regalo totalmente superfluo, por donar ese dinero a alguna ONG. Del mismo modo, puedes llevar la ropa que ya no uses a puntos de recogida. O los juguetes que tus hijos ya no quieren.

¿Puedo gastar en algo?

Recuerda que la mejor inversión que puedes hacer es en tu crecimiento interior. Mucho del dinero que gastas en cosas que no necesitas te lo ahorrarías si te sintieras bien contigo mismo. Las personas felices consumen menos pues no necesitan llenar el vacío interior o la insatisfacción con compras superfluas. Hoy en día hay muchas opciones para que puedas trabajarte a ti mismo. Yo te ofrezco algunas en forma de sesiones de psicoterapia y coaching y mi  curso online que te ayuda a alcanzar tus objetivos desde la calma y la serenidad. Yo te ofrezco las mías porque las conozco y confío en ellas. Pero obviamente hay muchas más y puedes elegir la que mejor se adapte a tus necesidades.

Lo importante es que te quedes con la idea de que hay vida más allá del consumo y de las compras superfluas. Que puedes ser feliz sin muchas de esas cosas y sin compararte con lo que los demás tienen. Y recuerda que las mejores cosas de la vida son gratis. Y que la verdadera felicidad está en un punto de equilibrio que cada uno tiene que encontrar entre el mundo interno y el externo. Busca el tuyo.

¿Cómo vas a enfocar las compras navideñas?