federerYa hemos hablado alguna vez del tema del diálogo interno, pero insisto en el tema ya que me atrevo a decir que gran parte de nuestros problemas provienen, cosa obvia por otro lado, de nuestro diálogo interior. Como ya comenté, es a través de nuestro diálogo interno como construimos  el mundo, como le damos sentido y cómo “nos sentimos” hacia lo que nos sucede. No podemos negar que una parte de todo eso pasa por la activación fisiológica que nos producen las circunstancias. Pero ante una determinada activación (por ejemplo, sentir ansiedad)  una persona puede leerla como “he reaccionado con un poco de ansiedad” y otra puede llegar a tener una verdadera crisis de pánico. Y la actividad fisiológica inicial ha sido la misma, lo único que ha cambiado es el diálogo interno que esta ha generado.

Tim Galway, que puede considerarse uno de los padres del coaching tal como lo conocemos, empezó su andadura como coach con tenistas profesionales. Se dio cuenta entonces que cambiando un solo aspecto del entrenamiento, la mejora que se producía era espectacular. ¿Y cuál era ese aspecto? En lugar de decirle a la persona cómo lo estaba haciendo o pedirle que se esforzara en algún aspecto del juego, tan solo les decía que pusieran su atención en algo muy concreto, por ejemplo, en el modo en que la bola golpeaba la raqueta y la fuerza con la que lo hacía.¿Qué conseguí con eso? Acallar el diálogo interno negativo.

En su libro El juego interior del trabajo llama a esto el Yo 1 y el Yo 2. El Yo 1 para él es el yo crítico, el que interfiere y el que produce situaciones de alta ansiedad y baja aceptación, con lo que el rendimiento disminuye. El Yo 2 es el yo esencial, el yo conectado, ese que cuando fluye da lo mejor de nosotros mismos porque le gusta hacerlo. Es por eso, que un buen coach puede ayudarte a poner la atención en lo que de verdad te ayuda a conseguir tus metas, en lugar de en el “yo paralizante”.

Uno de los modos de aprender a no ceder a las interferencias del Yo crítico, es hacer las cosas en un estado de no dualidad (otro modo de explicar el flujo, tal vez más profundo)  como explica el maestro Iván Oliveros (Sesha) en una entrevista. Cito sus palabras:

Exacto, si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo.

Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!

Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir?

Ninguno.

El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.

¿Coleccionar instantes de presente?

Cuando alguien tiene el don de la escritura, escribe sin dudar, como si alguien le dictara, y eso provoca que el lector se pierda en ese mundo, se convierta en eso. Si tu don es ese, resta en esa perspectiva y fluye en ella, eso te arrastra al presente de manera innata.

Y cada persona tiene un don.

Sí, aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don.

Un buen camino para conseguirlo es estar implicado en actividades que conecten con tu llamada interior. Que hagas esas cosas que hacen bailar a tu corazón. Y el resto del tiempo, que intentes amar lo que haces, hacer las cosas como si de verdad te importaran ya que a veces la acción relajada es el camino que te conduce a encontrar lo que de verdad te gusta. Atrévase a estar presente sin preguntarse adónde le llevará. Una recomendación: la película How to cook your life.

¿Con cuál de tus dos Yos conectas más? ¿ Qué haces con tu diálogo interno cuando interfiere en tus actividades?

Mertxe Pasamontes