Pensar en positivo

Ya he hablado en varias ocasiones de lo importante que es pensar en positivo. No estoy diciendo que tengamos que desterrar el pensamiento negativo ya que también tiene su utilidad, es una protección de nuestro cerebro.  Pero sí que es importante no regocijarse en ese pensamiento negativo. Porque nuestro cerebro ya tiene de por si una tendencia a enfatizar y quedarse fijado en lo negativo. Ya lo expliqué en este post de manera amplia, te recomiendo que le eches un vistazo.

Por ello, todo esfuerzo es poco para tratar de revertir en algo esa tendencia al sesgo negativo. Te repito, no es que tengamos que vivir todos en los mundos de Yupi e ignorar los aspectos negativos de la existencia. No hablamos de un optimismo naif, sino de un optimismo inteligente. De ser capaces de contemplar ambos aspectos de la existencia pero poner e énfasis en aquello que nos ayuda a ser más resilientes, tener más confianza en nosotros mismo y a buscar soluciones a los problemas. Y para ello, muchas veces hay que aprender porque nadie nos ha enseñado a pensar así. Y hoy te traigo una técnica para ello, la técnica de las dos listas.

Cómo usar la técnica de las dos listas

Tienes que coger dos hojas de papel.

En una de ellas anota todo aquello que es positivo en tu vida y cómo enfatizarlo. Podría ser algo así como:

 Tus puntos fuertes

Las características de tu personalidad que te han permitido conseguir metas

Las personas que aprecias y en las que puedes confiar

Tu bagaje de conocimientos (resúmelo en pocas palabras)

Tus recursos personales

Habilidades que tienes. Destaca alguna que sabes que tienes por encima del promedio.

Metas que has conseguido

Las tres cosas más importantes por las que estar agradecido.

Cualquier aspecto positivo que te apetezca reseñar en la lista

En la otra lista vas a anotar aspectos de tu vida que consideras negativos:

Puntos débiles de tu carácter

Situaciones negativas que te toca afrontar

Personas que no te gustan y con las que te has de relacionar

Metas que nos has podido cumplir

Cosas que no se te dan bien y te hubiera gustado hacer

Cualquier aspecto negativo que te apetezca reseñar en la lista

Ahora coge cada una de las listas y haz lo siguiente: cuelga la de los aspectos positivos en la puerta de la nevera, o en el espejo del baño. En un lugar en que la puedas ver y releer cada día. Y la otra lista, la de los aspectos negativos, cuélgala en el interior de un armario que abras poco. En un lugar al que puedas acceder si lo deseas, pero que no veas con frecuencia.

Una metáfora de la vida

Date cuenta que esto, además de un ejercicio, es una metáfora de cómo vas a enfocar tu vida. Porque podrías elegir poner la lista de lo negativo a la vista y leerla cada día. Y eso es lo mismo que haces cuando te centras en lo que va mal, en las quejas, en lo que no salió bien. Cuando sólo ves lo negativo que te rodea. Y tienes la otra lista, las de las cosas positivas fuera de la vista.

Por eso te pido hoy que cuelgues esa lista de pensar en positivo en un lugar bien visible. Que la leas a menudo. Que te permitas sentirla. Que vayas aprendiendo poco a poco a enfatizar todo eso positivo que te sucede. Con la tranquilidad, de que tienes la otra lista a buen recaudo, que siempre puedes ir a echarle un vistazo si lo necesitas. Que no estás olvidando nada importante. Pero que estás eligiendo enfocarte en todo aquello que te ayuda a avanzar y ser más feliz.

¿En qué vas a enfocarte?

 

 

Mertxe Pasamontes