En la píldora de neurociencia de hoy, hablaremos del cerebro reptiliano y aclararemos algunos conceptos que debido a la popularización del término, están un poco confusos a mi entender. Os remito al primer post sobre el cerebro para que podáis ubicar mejor esta estructura y de paso vamos repasando conceptos… 😉

Como ya dije, el llamado cerebro reptiliano o arquipalio comprende dos estructuras: el cerebelo y el tronco encefálico. Para entender mejor cómo funciona el cerebro haremos referencia a que hay dos tipos de materia o sustancia. Usaré aquí la definición de la wikipedia al respecto pues es muy sencilla y clara:

La sustancia blanca (o materia blanca) es una parte del sistema nervioso central compuesta de fibras nerviosas mielinizadas (cubiertas de mielina). Las fibras nerviosas contienen sobre todo muchos axones (un axón es la parte de la neurona encargada de la transmisión de información a otra célula nerviosa). La llamada sustancia gris, en cambio, está compuesta por las somas y cuerpos neuronales, que no poseen mielina, y se la relaciona más con el procesamiento de la información.

En el encéfalo la sustancia blanca está distribuida en el interior, mientras que la corteza y los núcleos de las células del exterior se componen de sustancia gris. Esta distribución cambia en la médula espinal, en donde la sustancia gris se halla en el centro y la blanca en el exterior o periferia.

Comento el tema de los tipos de sustancia pues, para explicarlo de un modo sencillo, en el cerebro reptiliano habría una preponderancia de sustancia blanca que gracias a la mielina es más rápida en la transmisión de la información. El tronco del encéfalo es la primera estructura que se desarrolla y que une el resto del encéfalo con la médula espinal y de alguna manera es el responsable de lo que consideramos las funciones básicas: control del ritmo cardíaco y la respiración, niveles de sueño y vigilia, niveles de alerta. Algunas de estas funciones las hará como veremos en posteriores post, en unión con otros núcleos superiores.

El cerebelo, ese gran desconocido, es curiosamente una de las partes más activas del cerebro y en él se encuentran más de la mitad del total de neuronas del cerebro. Son además un tipo de neuronas, predominantemente células de Purkinje y células de Golgi, que tienen las primeras entre cien mil y un millón de conexiones.  Como ya comentamos, el cerebelo es la parte del encéfalo que nos permite que una vez que hemos aprendido una habilidad esta se pueda realizar de manera automática, sin intervención del córtex (es decir, sin pensamientos conscientes). Cuando aprendes a conducir, a ir en bicicleta o algún otro hábito, ese conjunto de acciones queda grabado en el cerebelo y se ejecuta desde ahí.  De hecho, si intentas hacer de maner consciente alguna de esas cosas, te darás cuenta de que te resulta muy difícil hacerlo. También almacenamos en el cerebelo hábitos, reacciones emocionales, actos repetitivos, etc… Por otro lado es una ayuda a las actividades motoras en general y en el momento de procesar el lenguaje y la música (sobre todo el ritmo o cadencia). Así que cuando te encuentres teniendo una reacción habitual, sin haberla pensado, puedes decir: es cosa de mi cerebelo…. (es una broma, la cosa sería más compleja, pero el que te escuche quedará sorprendido ;)).

Por tanto, creo que queda claro que el cerebro reptiliano, no es lo mismo que el cerebro emocional o sistema límbico, aunque muchas veces se confundan. Son estructuras relacionadas pero tienen diferentes funciones. Ya  hablaremos el próximo día de esa otra parte de nuestro cerebro, el sistema límbico,  que es realmente apasionante.

 

 

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Mertxe Pasamontes