Diversas escuelas terapéuticas, especialmente la escuela de la Gestalt hablan de la importancia de cerrar círculos, es decir, de acabar las etapas y cerrarlas cuando ya han terminado. Las cosas que permanecen abiertas tienden a volver y repetirse, a dejarnos como un poso de insatisfacción, de algo no terminado que muchas veces se vuelve recurrente.

Como se enseña en el Budismo, nada permanece, todo va y viene, tiene un ciclo y luego termina. Aferrase a las cosas o personas que ya no están, es estar anclado en una realidad que sólo existe en nuestra cabeza y que es como un lastre que nos impide disfrutar el Aquí y Ahora. Y la realidad es que el único momento que existe es el de ahora y si lo dejas pasar o no lo vives (estando en el pasado o en el futuro) no volverá. ¡Cuánta gente pasa su vida en un lugar que no es el presente!

Eso no quiere decir que no podamos tener recuerdos o planificar cosas para el futuro, pero cultivando un cierto desapego, una conciencia de que toda situación puede terminar en cualquier momento, pero no por ello termina la vida ni la posibilidad de ser feliz.

Os dejo un pps que explica este concepto más ampliamente y lo ilustra con imágenes.

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¿Tienes situaciones que se repiten en tu vida? ¿Crees que deberías cerrar algún círculo? ¿tal vez hay algo que debas dejar partir?

Mertxe Pasamontes