Ya te anticipo que objetivo eres muy pocas veces y además que para serlo hay que hacer un esfuerzo. Y tal vez ni así  lo logres. No obstante, trataré de explicar porqué sucedes eso y entonces, decide si crees que vale la pena ensayar maneras de ser más objetivo.

Vamos primero a las evidencias de cómo nuestro mapa mental, ese modelo del mundo que tenemos en nuestra cabeza y que muchas veces tomamos por la “realidad“, condiciona lo que captamos del mundo y sesga nuestra percepción. Como ya he dicho otras veces, no vemos la realidad en su conjunto sino una parte de esa realidad que de un lado filtramos desde nuestro mapa mental y de otro lado, proyectamos. Cuando filtramos, de alguna manera estamos condicionando qué estímulos dejamos que lleguen al umbral de conciencia. Esto lo hacemos de maner inconsciente. Un ejemplo, una mujer está embarazada y le parece que ve a muchísimas embarazadas a diario. Cuando se lo comenta a una amiga que no lo está, a su amiga le parece que hay las de siempre o que ni tan siquiera ha visto embarazadas (salvo su amiga, obvio) en los últimos días. Es un  claro sesgo de la percepción. Cuando proyectamos, lo que sucede sería parecido pero con algún matiz. En una determinada situación, esperamos ver o encontrar algo determinado y lo “conseguimos”. Vamos también con un ejemplo. Un amigo en cuyo criterio confías mucho te ha dicho que vas a conocer a una persona realmente antipática. Cuando conoces a esa persona, inconscientemente, estás tratando de buscar esas señales de que realmente es una persona antipática y es muy posible que los encuentres.

Cuando hayas leído esto es muy probable que te hayas dicho a ti mismo: eso a mi no me pasa. Nuestra resistencia a darnos cuenta de nuestra subjetividad y a creer que realmente somos objetivos, es realmente elevada. Por eso te voy a dar algunos ejemplos experimentales que tal vez te ayuden a aflojar esa resistencia a creer que no eres tan objetivo como te pensabas….

En 1953, el psicólogo Edward Cherry descubrió un efecto al que le llamó efecto cocktail party. Cherry vio que si entramos en una habitación llena de gente, en donde hay varias conversaciones simultáneas, somos no obstante capaces de distinguir si alguien pronuncia nuestro nombre.  Nuestro cerebro es capaz de distinguir entre todas esas conversaciones, los sonidos que se corresponden con nuestro nombre. Cherry no se conformó con esa observación y diseño unos auriculares que pudieran reproducir dos mensajes distintos y al mismo tiempo en los oídos de los voluntarios que se prestaban a sus experimentos. La instrucción que se les daba es que prestaran atención sólo a uno de los mensajes, el que llegaba pro uno de los oidos. Eso es algo que nuestro cerebro es capaz de hacer, atenuar la información que no le interesa y prestar atención a la que si. Pero esa atención cambiaba si en el otro lado aparecía nuestro nombre, igual que ocurría en la fiesta. Después de este se han diseñado múltiples experimentos que confirman que nuestra atención es selectiva y que no somos conscientes de ello. Pero creo que con los ejemplos citados es suficiente para ilustrar el tema en cuestión.

De todo esto podemos extraer varias conclusiones y aplicaciones para nuestra vida diaria:

– 1. Conciencia: La primera es tener conciencia que nuestra objetividad es muy limitada y que todo lo que percibimos está mediado por nuestro mapa del mundo.

– 2. Apertura: A partir de ahí, abrir el mapa mental nos puede ayudar a cómo mínimo tener más posibilidades de percibir la realidad de maneras diferentes. Recordemos que ser conscientes produce opciones.

– 3. Opciones: Esas nuevas percepciones, nos dan valiosa información que nos puede permitir nuevas maneras de responder al entorno.

– 4. Feedback: Y cuando respondemos de nuevas maneras, tenemos nuevos feedbacks lo que hace que de nuevo podamos tener nuevas percepciones.

– 5. Cambios: Se abre así un proceso de retroalimentación que nos permite así la posibilidad de hacer cambios que impacten en nuestra vida.

Quizás no podemos aspirar a tener una gran objetividad en nuestra vida, pero por lo menos tener conciencia de ello nos permite abrirnos a nuevas opciones y tener respuestas y comportamientos distintos. Un mapa mental más amplio y flexible, nos permite afrontar muchas más situaciones con éxito y además nos hace sentirnos mejor.

¿Crees que eres básicamente objetivo? ¿Te parece útil ampliar tu mapa mental? 

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Mertxe Pasamontes, psicóloga y coach