En uno de los post publicado recibí esta pregunta que hoy trataré de responder sobre cómo conseguir cambiar:

¿Cómo disparar las ganas de autoconocimiento del que está enmarañado en el sistema montado y aunque quiera ver, aunque quiera quitarse la venda, simplemente no sabe en donde tiene las manos para tirar de ella o se las han atado?.

Para hacerlo voy a aplicar el modelo de cambio de Prochaska y Diclemente, también conocido como el Modelo Transteórico del cambio. Pienso que es un modelo, que aunque de inicio se ha usado para cambios de vida hacia hábitos saludables, se puede aplicar fácilmente a la mayoría de cambios que tengamos pensados hacer en nuestras vidas. Pondré de ejemplo conductor el de una persona que a los 40 se da cuenta de que su profesión no le agrada. Las etapas son las siguientes:

– Precontemplación: en esta etapa la persona no es consciente de tener un problema. Es frecuente que haya mecanismos de defensa como la negación o la racionalización. En nuestro ejemplo sería la etapa en que la persona cree que la insatisfacción que siente no tiene que ver con su vida profesional.

– Contemplación: en esta etapa la persona se da cuenta de que tiene un problema, empieza a mirar los pros y contras de su situación, pero aún no ha tomado la decisión de hacer algo. En nuestro caso sería alguien que es consciente de que su profesión ya no le gusta, pero no ha tomado la decisión de hacer otra cosa o no sabe cómo hacerla.Puede darse procrastinación en esta etapa, incluso es frecuente que haya excusas, como que no es el mejor momento o que a esa edad será muy difícil hacer un cambio profesional. Este es un buen momento para hacer un proceso de coaching. Si fuera un tema más personal, tal vez sería mejor una psicoterapia.

– Preparación: ya se ha tomado la decisión y se empiezan a dar algunos pequeños pasos. La persona pide hora con un profesional y se empieza a evaluar la situación y valorar posibles opciones. Se trabaja en los pasos a seguir.

– Acción: la persona toma ya los pasos necesarios, sin excusas, ni demoras. En el ejemplo, la persona empieza a dar los pasos planificados.

– Mantenimiento: en esta fase ya se ha producido el cambio. La nueva conducta está instaurada. En el modelo de Prochaska y Diclemente, al ser normalmente utilizado para el cambio de hábitos hacia otros más saludables, se dice que es una etapa importante para la consolidación del hábito. En nuestro ejemplo, la consolidación dependerá de la envergadura del cambio y del momento en que estemos.

– Terminación: cuando se trata de un hábito  se dice que éste ya es sólido y es difícil abandonarlo, pues ya forma parte de nuestra vida. En el ejemplo citado, si la persona está ya en una nueva profesión se daría cuando esta ya está consolidada.

Viendo estas etapas, creo que es obvio, que la pregunta que me realizó el lector correspondería a la fase de la contemplación, en la que la persona reconoce el problema pero todavía no ha tomado la decisión de hacer algo específico para cambiarlo. Yo diria que es una de las etapas más delicadas, pues darse cuenta de que se tiene un problema no es demasiado difícil pero tomar la decisión de hacer algo para cambiarlo requiere de un esfuerzo considerable. Y es en dónde la mayoría de la gente se detiene. Muchas personas saben que deberían dejar de fumar, o beber menos, o comer mejor, o hacer más ejercicio, o ahorrar más, o tomarse las cosas con más calma, etc. Pero no son tantas las que se ponen manos a la obra. No exagero si digo  que la contemplación en algunos temas puede durar toda la vida y en el camino realizaremos maniobras disuasorias y huidas hacia adelante para no tener que encarar el verdadero problema.

Visto esto quedará claro que el objetivo en muchas ocasiones va a ser desencallarse y pasar de etapa. Conseguir la motivación que se necesita para progresar hacia la etapa de planificación y dejar de arrastrar el problema como un lastre. Y si no lo consigues, pide ayuda. Y si eso te asusta y te dan ganas de ir hacia la etapa anterior y negar el problema, hazte la pregunta: ¿cómo estaré de aquí a cinco años si no hago nada?

Mertxe Pasamontes