5+3 Modos de mejorar tu resiliencia

¿Qué es la resiliencia?

Para empezar a hablar de la resiliencia vamos a definir qué es. De las múltiples definiciones de la resiliencia he escogido la que creo que recoge más aspectos y dice así:

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas. E. Chávez y E. Yturralde (2006)

Podríamos decir que las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es; tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido; y tienen una perseverancia que les permite continuar hasta lograr que las cosas mejoren. Podríamos decir que la persona resiliente no se deja vencer por las dificultades, pues cree firmemente en que las cosas pueden cambiar. Hemos de pensar que muchas personas que sucumben y abandonan es sólo porque han perdido la esperanza en que la situación pueda mejorar, sea esto cierto o no. Cuanto antes abandona alguien ante una dificultad o más pronto se deprime, menos resiliente le podemos considerar. Cuanto más consigue aguantar en una situación difícil, no en plan mártir, sino procurando mejorar la situación, más resiliente le podemos considerar.

¿Por qué es importante ser resiliente? Porque casi todos, en algún momento de nuestras vidas nos vamos a enfrentar a alguna situación adversa en que necesitemos nuestra mejor voluntad, coraje y optimismo inteligente para salir de ella.

¿Cómo mejorar la resiliencia?

¿Qué podemos hacer si pensamos que somos poco resilientes? Os doy una serie de ideas y pautas que os pueden ayudar a cultivar la resiliencia:

Tener una buena red social. El apoyo de otras personas es oro. Es una de las cosas que más nos pueden ayudar cuando todo parece ir mal. Un factor común en los casos que oímos frecuentemente en las noticias de personas que han caído en desgracia, es que no contaban con una red social de apoyo. Si no la tienes, empieza ya a construirla.

Explica lo que te pasa. Esa idea tan extendida de que uno tiene que arreglar sus problemas por si mismo, sin ayuda externa, es una falacia. No eres menos por pedir ayuda. De hecho, en la sociedad red que estamos construyendo, cada vez está más claro que la suma de muchos “cerebros” es la que provoca los mejores resultados. Por tanto, no te guardes tu problema para ti solo, explícalo a los demás. Y no dudes en buscar ayuda profesional si eso también puede contribuir a que soluciones tú problema.

Sentir que controlas tus circunstancias. Para ser resiliente es necesario sentir que controlamos nuestras circunstancias, de modo que mi actuación puede cambiar lo que me sucede. Si pienso que lo que yo haga no va a cambiar nada, ¿para qué hacerlo?. Por lo tanto, aunque sea como hipótesis, plantéate que tú puedes cambiar tus circunstancias y actúa en consecuencia.

Sentir que la vida tiene un propósito. Es posible que seas alérgico a todo aquello que suene a espiritualidad, pero has de saber que las personas que tienen un sentido de transcendencia, son más felices y viven más años. Creer que lo que hacemos sirve a una causa mayor que nosotros mismos, nos ayuda a sentir que hay un propósito por el que vivir. Y eso nos da más fuerza. Elige tu causa, si buscas verás que hay una para cada tipo de persona.

Actúa. Como te he comentado en el punto anterior, es posible que no sepas si puedes cambiar la situación, pero por lo menos tendrás que intentarlo. Así que prueba una línea de actuación y chequea los resultados.

Y sigue las tres grandes pautas que valen para casi todo:

Dormir bien. No podemos salir de una situación complicada si estamos agotados. Así que trata de descansar, porque el cansancio es mal consejero.

Ejercicio físico. En recientes investigaciones se está viendo que hacer ejercicio físico de manera regular es un potente antidepresivo natural. Y ya hemos visto que la depresión es una de las situaciones en que menos resilientes estamos. Es un recurso al alcance de todos y que diríamos que sólo tiene ventajas.

Buena alimentación. Recientes estudios han demostrado también un vínculo entre una alimentación saludable y menores tasas de depresión. No hace falta volverse un talibán de lo sano, pero una dieta variada, equilibrada y que huya de los alimentos “menos sanos”, nos ayuda a estar mejor dispuestos para hacer frente a las demandas del día a día.

Sería complejo aplicar algunos de estos consejos en el momento en que la adversidad está ya presente. Por eso lo recomendable es que los vayas incorporando de manera que si en algún momento vienen mal dadas, estés lo mejor preparado posible para ello.

¿Te consideras una persona resiliente?