shakeshandsPodríamos decir que la asertividad se situaría en un continuum que iría desde tener una conducta pasiva (aceptamos una situación aunque nos desagrade sin decir nada) hasta una agresiva (defendemos nuestros derechos de una manera ofensiva o manipulativa, no respetando los derechos de los demás). En el punto de equilibrio está la asertividad.

Podemos definir la asertividad como “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Requiere en muchos casos negociar con ellos su cumplimiento.” La persona asertiva se reconoce a si misma sus derechos y valga la redundancia, el derecho a defenderlos. Es obvio que no es una conducta de búsqueda de aprobación y que requiere una cierta seguridad en nosotros mismos, ya que si no, fácilmente seremos “derrotados” en la negociación.

Vamos a poner un ejemplo típico, pero que creo que es muy clarificador. Hemos pedido en un restaurante un filete, hecho. Es obvio que el camarero está ocupado y nos sirve el plato. En ese momento nos damos cuenta que el filete está sangrante. Somos perfectamente conscientes de que así no podemos comerlo, ya que nos desagrada. La conducta pasiva, es quedarnos con el filete y no comerlo o hacerlo con asco. La conducta agresiva es llamar al camarero y decirle de malos modos que vaya porquería nos ha servido. La conducta asertiva es llamar al camarero y de una manera firme y a la vez amable y educada, pedirle que nos haga el filete a nuestro gusto. No hace falta decirle que se ha equivocado ni que “ya se lo habíamos dicho”. Es suficiente con solicitar el cambio.

El ejemplo que he dado puede parecer sencillo a muchas personas, pero la asertividad no sólo se aplica en un restaurante sino cada vez que sentimos que nuestros derechos estás siendo menospreciados, sea nuestro jefe, un compañero de trabajo, un cliente, nuestra pareja o un familiar. No es tan sencillo como parece a primera vista. En muchas situaciones, aún queriendo ser asertivos, caemos en la pasividad o en la agresividad.

Algunas pautas que pueden ayudarte a ser asertivo:

- Tener muy claro el objetivo a conseguir.

- Procura controlar las palabras y el lenguaje no verbal. Si tus palabras son adecuadas pero levantas una mano amenazante, la percepción del otro será de que estás siendo agresivo. Lo ideal sería conectar desde el  rapport o empatía, pero en según que situaciones tu lenguaje corporal tendrá que mantenerse al margen de lo que haga el otro para ser efectivo.

- No utilizar juicios ni valoraciones de la conducta de la otra persona.

- Primero hay que escuchar activamente lo que la otra persona nos está diciendo. Luego decir lo que tú piensas, sin disculparte. Puedes utilizar algunas frase como : entiendo lo que me dices, sin embargo yo creo que…. Por último, das tu propuesta de solución.

- Es más útil intentar un acuerdo viable que otro que claramente va a ser inaceptado.

- A veces es útil simplemente decir que No, sin mayores explicaciones. La explicación se desliza en ocasiones hacia la justificación y da opciones a la otra persona para tratar de revocar nuestra decisión.

- Si se trata de una situación emocional, puedes decirle a la otra persona cómo tu te estás sintiendo (nunca culpando al otro!!). Podría ser una frase del tipo: Cuando gritas me siento mal.

- En ocasiones puede funcionar la técnica del disco rayado: ante la negativa de la otra persona repites el mismo argumento. En el ejemplo utilizado, si el camarero te dice, “se lo he traído como me lo pidió” tu repites tranquilamente “prefiero que lo lleve a la cocina y me lo traiga más hecho“. No hay que entrar en la discusión de quién tiene razón.

- Tomarte tiempo. A veces cuando ves que va ser imposible alcanzar un acuerdo favorable, puedes tomarte tu tiempo para dar una respuesta más tarde.

- Una última técnica cuando la situación está muy tensa es la llamada “niebla”. Puedes dar una respuesta que se sale un poco del tema para disipar la tensión y después volver a lo que estabas diciendo.

Lo más importante como todo en esta vida es practicar. Si se diera el caso que la otra persona está muy agresiva, la asertividad por si sola podría no ser adecuada, ya que primero hay que conseguir desactivar en parte esa agresividad. Pero eso ya sería otro tema que requeriría tratarse en profundidad en otro post. La asertividad te será válida en la mayoría de situaciones en que sientas que has de defender tus derechos.

¿Sueles comportarte de manera asertiva? ¿Hay alguna situación en la que piensas que no es adecuado defender tus derechos?

Mertxe Pasamontes