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¿Qué es la Inteligencia emocional?

La empatía es una de las cinco características de la Inteligencia emocional.  ¿En que consisten las 5 competencias emocionales básicas (y aquí alguno se estará diciendo, eso ya me lo sé ;), pero siempre es bueno recordarlo)

– Conocimiento de las propias emociones (autoconocimiento)

– Capacidad para controlar las emociones (yo lo llamaría capacidad para gestionar las emociones, no controlar)

– Capacidad para motivarse a uno mismo

– Reconocimiento de las emociones ajenas

– Control de las relaciones

¿Cómo funciona la empatía?

El reconocimiento de las emociones ajenas es la base de la empatía. Tenemos empatía porque tenemos neuronas espejo , hecho que descubrió Giacomo Rizzollatti y fue ampliado por los estudios de Ramachadran. Estas neuronas nos permiten ponernos en el lugar de los demás, incluso sentir lo que ellos están sintiendo. Por eso, por ejemplo, aprendemos del ejemplo ajeno (aunque haya quien lo ponga en duda, la mayor parte de nuestro aprendizaje se produce por observación e imitación).

Es interesante en este campo la aparición de nuevos estudios como el de Stuart W. G. Derbyshire de la Universidad de Birmingham que ha encontrado que a las personas que dicen sentir el dolor ajeno (en este caso físico), se les activan en el cerebro al ver como otras personas sufren, las zonas responsables del dolor. De alguna manera lo están sintiendo realmente. Esto es conocido como sinestesia tacto- espejo.  Eso explicaría la sensibilidad extrema de algunas personas al sufrimiento ajeno. También resulta significativo, que en el mismo estudio había otras personas que no conectaban prácticamente nada con el dolor ajeno, lo que nos hace preguntarnos si es esa una conducta aprendida o biológica, o una mezcla de ambos,  de manera que habría personas menos predispuestas que otras a percibir el dolor ajeno.

¿Se puede ser más empático?

Esa es la gran pregunta. Puede que tu predisposición biológica no sea tan extrema como los casos citados (son un 2.5% de la población) pero eso no quiere decir que no puedas tener empatía e incluso ser mucho más empático. Lo primero, ha de querer serlo. Muchas personas viven muy bien en su mundo, sin preocuparse demasiado por los demás. Lo que no saben es que la mayor parte de las cosas importantes de esta vida se consiguen en colaboración con otros. Y sin tener empatía es difícil que se de esa colaboración.

¿Cómo tener más empatía?

1.-Has de estar dispuesto a ampliar tu mapa mental, a pensar que hay otras maneras de ver el mundo igual de válidas que la tuya. Aquí tienes más información sobre cómo ampliar tu mapa mental.

2.-Humanidad compartida. Es una de las premisas del Mindfulness de la Compasión, ser conscientes de que todos vamos en el mismo barco. Todos somos seres humanos y sufrimos aunque no sea por los mismos motivos. Todos evitamos en la medida de lo posible el sufrimiento. Y todos somos mortales y tememos de algún modo el momento de la muerte. Y en última instancia todos buscamos ser felices, como expliqué en el post anterior.

3.-Has de estar dispuesto a examinar las situaciones desde más de un punto de vista. Cuando te anclas a tu lado del problema, te estás escudando para no sentir la empatía, por miedo a sufrir. No quieres correr el riesgo de que otro te haga cambiar de opinión. Explora la otra orilla. Tal vez descubras en ella algo interesante.

4.- Entiende que no todos tenemos los mismos valores ni las mismas prioridades en estos valores. Si tratas de comprender cuáles son los valores de la otra persona, te sentirás más cerca de ella.

5.- Compasión. En el sentido de acompañar, no de decir “pobrecito”. Desde el mindfulness podemos entender la compasión como la capacidad de sentir empatía y amor hacia los demás y además hacerlo desde el cuidado de uno mismo. Acompañar al otro en su sufrimiento es otro de los principios del Mindfulness de la compasión. Para esto hay que entrenarse pues hay que poder entrar en el sufrimiento del otro y luego salir y no quedarse enganchado con eso. La mayoría de la gente no sabe hacerlo y por eso rehuye a los demás cuando están mal, porque se quedan “pegoteados”. Un buen entrenamiento en Mindfulness soluciona esta parte. En el mindfulness de la compasión se iría un paso más allá, queriendo no solo empatizar sino además aliviar ese sufrimiento.

6.- Respeta los tiempos del otro. Es posible que la otra persona necesite más tiempo que tú para procesar algo. Eso no es ningún defecto, es sólo otra manera de hacer.

7.- Aprende a poner la atención fuera. Lo he dejado para el último porque aún siendo uno de los más importantes, es también uno de los más difíciles. Llevar la atención a dónde tú quieres y no a dónde a ella le da la gana, requiere también un entrenamiento. Pero solo si pones la atención fuera, si escuchas de manera atenta, podrás empezar a empatizar con el otro. Es imposible hacerlo si mientras el otro te habla tú estás sumido en tus propios pensamientos.

Conclusión

Puedes que estés más dotado o menos para ser empático, pero lo que es seguro que que puedes aprender a serlo más. Y lo mismo es válido para la empresa. Una buena manera de empezar en la empresa es hacer un curso de Introducción al Mindfulness. Así que si quieres tener más empatía, puedes seguir estos consejos o puedes seguir diciendo, es que yo soy así. Como siempre, tú eliges.

 

¿Te es fácil ser empático? ¿Qué haces para serlo más?