ilusiones_opticas_251Muchos debates se han hecho en ciencia y sobre todo en filosofía, sobre si “vemos” la realidad o la “construimos”. Las recientes investigaciones en neurociencias nos ofrecen, como suele pasar en la vida, una combinación de ambos aspectos, pero con una cierta predominancia de la parte construida.

Al respecto, son interesantes las palabras de Susana Martínez-Conde, neurobióloga, a la que entrevistan en La Contra:

¿Es usted fruto de mi imaginación?

Todo es fruto de la imaginación: cada experiencia vivida, cada persona conocida, cada objeto observado. El cerebro no reconstruye la realidad, sino que construye nuestra experiencia de la realidad.

¿Por mucho que quiera ser consciente de la realidad voy a inventármela?

Existe cierta correspondencia entre nuestra percepción subjetiva y el mundo real, de lo contrario andaríamos chocando contra los muebles, pero mi percepción de los objetos no es exactamente idéntica a la realidad.

[…]

¿Imaginar y ver es lo mismo?

Mirar una imagen de una persona o cerrar los ojos e imaginar esa imagen de la persona activa los mismos circuitos del cerebro. Realidad e ilusión son fronteras ficticias.

Es obvio que ha de haber una base real sobre la cual construir (a no ser que sea una fantasía o alucinación), pero lo que también parece evidente es que una vez captada esa “realidad” el cerebro la transforma y nos la ofrece ya procesada. No estamos captando exactamente el exterior, sería un gasto de energía innecesario. Estamos percibiendo lo suficiente como para poder hacernos “una idea” de lo que está sucediendo fuera de nuestras cabezas. Y dentro! (pero eso sería otro post)

Estos lleva dos problemas de inicio: uno es que si queremos percibir algo con más detalle del que nuestro cerebro está dispuesto a ofrecernos de entrada, tendremos que hacer un esfuerzo extra de atención. Otro es que nos aleja de la “percepción pura”, con lo que tenemos que aceptar que todo lo que procesamos pasa por el filtro de nuestros mapas mentales. Y en estos encontraremos experiencias vividas, creencias, ideas del mundo, valores, etc…

Por tanto cuando alguien afirma (fuera del campo de la investigación científica, que sería otro tema) que algo “es así” lo único que nos está diciendo es que “es así para él”. Por ello, pocas grandes verdades lo son para todo el mundo.Y cuidado, pues esos marcos no siempre vienen de dentro. Muchas veces son marcos metales, “impuestos” desde fuera y que aceptamos sin cuestionarlos porque nos parecen verdades incontestables.

¿Crees que realmente captas la realidad? ¿Qué porcentaje de lo que crees piensas que está fundamentando en la realidad y cuánto en tu propio cerebro?

Mertxe Pasamontes