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Cuatro barreras para el cambio

8 October 2012 7 Comments

No es la primera vez ni será la última que hablo del cambio y cómo podemos realizarlo, ya que uno de los objetivos de este Blog es darte herramientas para que amplies tu mapa mental. No es que cambiar sea una obligación, ni mucho menos. Pero lo que no tiene sentido es que nos quejemos de nuestra situación y no hagamos nada para mejorarla. Por eso insisto en el tema del cambio ya que es  fácil decir que nos gustaría cambiar las cosas, pero es más difícil asumir el esfuerzo y el riesgo que eso conlleva. Y el modo de evitar hacer los cambios abarca un amplio abanico de excusas desde las clásicas, “yo soy así” hasta todo tipo de motivos de lo más variopintos. La cuestión es justificarnos a nosotros mismos, del modo que sea, para no tener que mirar hacia adentro,  para no hacer aquello que tememos y que parezca que el hecho de que no hagamos un cambio es por algo ajeno a nuestra voluntad.

Vamos a hablar de esas cuatro barreras que nos impiden cambiar:

- Abandonar la zona de confort. La zona de confort sería todo ese abanico de comportamientos, actitudes y pensamientos en que nos sentimos cómodos, en que sentimos que tenemos una cierta habituación a estar ahí. Es  de todos sabido que nos encontramos bien en esa zona de confort, que nos da comodidad y seguridad. Hacer un cambio supone salirnos de ella y exponernos a la incertidumbre de qué encontraremos en el otro lado. Y no somos muy buenos manejando la incertidumbre. Porque además, como ya expliqué, somo malos prediciendo cómo serán nuestros estados futuros y muchas veces recreamos escenarios mucho más tenebrosos de lo que luego son.

- Miedo a la pérdida. Tenemos miedo a perder lo que tenemos. Como nos dice Dan Ariely, numerosos estudios muestran que nuestro miedo a perder es más o menos el doble de intenso que nuestro deseo de ganar. Así que cuando tenemos que exponernos a una nueva situación, incluso sabiendo que puede aumentar nuestras ganancias del tipo que sean, debemos poder afrontar ese miedo a no ganar y encima perder lo que ya teníamos. Es  obvio que este temor variará en función de cuantas posibilidades tengo realmente de ganar o cuantas de perder, pero en los casos en que eso esté más o menos equilibrado, optaremos por no arriesgarnos. Preferimos conservar lo que ya tenemos.

- Coste del error. Es un tema que he tocado en varias ocasiones porque realmente me parece que con lo evidente que es, en realidad no somos conscientes de ello. Y porqué además es duro ser conscientes en muchas situaciones de que hemos de asumir que en el pasado tomamos una decisión que aunque en ese momento nos pareció acertada, nos ha llevado a un resultado no deseado. Y que para resolverla, lo primero que hemos de aceptar, es que gran parte de lo hecho, nos puede servir de experiencia y aprendizaje, pero ya no nos sirve para seguir avanzando. Y que hay que desecharlo en gran medida, aunque suponga una perdida. Imagina que compraste un piso que aún estás pagando. Y que si lo vendes, cubrirás lo que te queda de hipoteca por pagar, pero perderás dinero. Pero tú tienes claro que ya no quieres vivir en ese lugar, que ya no te aporta nada, que tu camino está en otro sitio. Quizás puedes vender y asumir la pérdida o alquilar por un coste inferior al de la hipoteca y añadir tu algo de dinero al mes. Pero no quieres perder. Y ese no querer perder dinero, te impide tomar la decisión de marcharte. Y mientras, te estás perdiendo la oportunidad de hacer lo que quieres en otro lugar. Eso es quedarse aferrado al coste del error.

- Huida hacia adelante. Lo que se produce cuando se suman todos los puntos anteriores es una huida hacia adelante. Una huida hacia adelante es lo que hacemos cuando a pesar de tener claro que siguiendo en la misma línea obtendremos los mismos resultados, esperamos “milagrosamente” que se produzca algún tipo de variación. No es que huyamos hacia adelante porque somos “tontos” y no nos damos cuenta que estamos haciendo lo mismo, pero pensamos que tal vez necesitamos más insistencia (es decir, que el fallo ha sido intentarlo poco) o esperamos que algo cambie a nuestro alrededor y se produzca el resultado esperado (es decir, confiamos al azar la obtención del resultado). Pero lo único que sucede es que seguimos arrastrando el problema y tal vez, haciéndolo cada vez más grande.

A veces puede sucedernos como nos explica este cuento de la sabiduría tradicional oriental:

En una tierra en guerra, había un rey que causaba gran temor: en lugar de matar a sus prisioneros los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros en un lado y en otro una inmensa puerta de hierro, sobre la cual se veían grabados de cadáveres cubiertos de sangre.

En esta sala les hacía formar un círculo y les decía a cada uno que eligieran, entre morir a flechazos por sus arqueros o pasar por esa puerta. Y añadía:  Detrás de esa puerta yo os estaré esperando.

Todos elegían ser muertos por los arqueros. Pero un buen día al terminar la guerra, un soldado que durante mucho tiempo había servido al rey se dirigió a él para preguntarle:

- Señor ¿puedo hacerle una pregunta?

- Dime, soldado.

- Señor ¿Qué se esconde detrás de la puerta? El rey contestó:

- Ve y mira tu mismo!!!

El soldado, hombre de gran valor se dirigió a la puerta y la abrió dispuesto a afrontar aquello que le deparara el destino. Al abrir la la puerta vio rayos de sol que entraban y la luz que invadía el ambiente. Descubrió que tras la puerta se abría un camino que conducía hacia la libertad.

El soldado, embelesado, miró a su rey y éste le dijo.

- Yo les daba la oportunidad de elegir, pero todos preferían morir a arriesgar a abrir esta puerta!!

Así como sucede en el cuento, esas barreras mentales, ese miedo a lo desconocido, nos puede hacer caer en el famoso proverbio de más vale malo conocido que bueno por conocer. Nos aferramos a la situación aunque no nos guste porque tememos perder lo que tenemos y además nos aterra la incertidumbre de lo que vendrá. Y qué decir si la situación es mínimamente buena, todavía se apodera más de nosotros  el miedo a arriesgarnos. Pero la vida sólo puede vivirse hacia adelante, sólo puede vivirse a base de experiencias y cambios. Porque además has de saber que cuando te paras, cuando te estancas, cuando dejas de aprender, no sólo no avanzas sino que en realidad, retrocedes.

¿Crees que tienes alguna de estas barreras? ¿Qué podrías hacer para empezar a soltarlas?

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Mertxe Pasamontes


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7 comentarios »

  • Cuatro barreras para el cambio « Arnaitz said:

    [...] Cuatro barreras para el cambio [...]

  • Nick said:

    ¿Por qué se ha de temer a los cambios?. Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?.
    HERBERT, George Wells

  • Nick said:

    Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios.
    CONFUCIO

  • k4rib said:

    Yo creo que el cambio – en una persona – no es posible proyectarlo, preveerlo, calcularlo. Yo puedo cambiar “de casa, o de carro, o de zapatos”. No puedo cambiar “la” casa o “el” carro (a menos que lo haga “por otro”)… a lo sumo la puedo “remodelar” o lo puedo “reparar”, segun el caso, porque ellos son lo que son y no otra cosa; cuando cambio de casa es porque me voy para otra “distinta”. Y eso con una casa, un carro o unos zapatos ¿se imaginan cómo será con una persona? Para mi es infinitamente más dificil…

    Y la razón está muy bien explicada en las últimas líneas, donde muy sabiamente dices; “Pero la vida sólo puede vivirse hacia adelante, sólo puede vivirse a base de experiencias y cambios. Porque además has de saber que cuando te paras, cuando te estancas, cuando dejas de aprender, no sólo no avanzas sino que en realidad, retrocedes.”; o avanzas, o retrocedes, no hay otra opción.

    Yo agregaría que primero uno debe saber qué es lo que tiene que hacer – para no retroceder y meterse en problemas – y luego averiguar cómo es que se hace (aprender) ¡y despues hacerlo!

    Supongamos que soy un empleado – ahora con la “crisis” es fácil de entender el ejemplo ¡! – entonces, para saber qué es lo que TENGO que hacer es muy fácil, simplemente me pregunto… ¿y si me echan?

    Automáticamente van a aparecer ideas porque ante semejante “suposicion” algo va a surgir en la imaginación, y ese va a ser el camino a recorrer. (claro, a menos que la respuesta sea “ir donde mamá”). Así se que tengo que “prepararme”, lo que significa que cada momento cuenta y que debo comenzar a hacer algo…

    Ahora supongamos que soy médico, que trabajo hace 10 años para una institucion que probablemente ¡desaparezca!

    Ante la posibilidad de “perder el trabajo”, imagino, lo primero sería empezar por APRENDER cómo es eso de la “medicina moderna”, en qué es que andan los médicos que no cuentan con un “trabajo”, es decir, cuales son las opciones. IMPORTANTE: Olvidarse de ir a solicitar trabajo ¡el mundo esta en quiebra! y tampoco abrir un “consultorio” que por todas partes abundan y más médicos se graduan cada año pensando en lo mismo y cobrando cada vez menos…

    Entoces eso de APRENDER si que va en serio, y entre más rápido mucho mejor, seguro que si. Y cuando me haya REINVENTADO como médico conforme al mundo (reinvencion que nada tiene que ver con la medicina como ciencia sino como ejercicio), entonces se podría hablar de cambio, pero sólo como resultado no como proyecto, porque seguiria siendo lo mismo, un médico…

    Siendo así, reinventarse significa dejar de retroceder y comenzar a avanzar; para ello la creatividad y la imaginacion son de gran ayuda, sólo si tienen materia prima disponible, conocimiento.

    Y si hablamos de una empresa… exactamente igual.

  • Rafael Hernampérez said:

    Me ha gustado mucho este artículo, pues se enfoca en los cuatro puntos más relevantes del cambio. En el libro “Quién se ha llevado mi queso” se habla de gran parte de estos conceptos. Creo que el instinto nos hace acomodarnos, el adorar lo seguro, como si fuera una tabla a la deriva. De hecho, nuestra sociedad nos condiciona este comportamiento, y en las películas vemos constantmente mensajes en ese sentido.
    Ahora mismo, en el blog de Rafael Hernampérez: Creatividad e ideas sin límites con Mural.ly

  • Cuatro barreras para el cambio | Mertxe Pasamontes | Orientar | Scoop.it said:

    [...] No es la primera vez ni será la última que hablo del cambio y cómo podemos realizarlo, ya que uno de los objetivos de este Blog es darte herramientas para…  [...]

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