¿Eres multitarea?

Vamos a empezar confesando: ¿quién no ha caído alguna vez en la multitarea? ¿quién no ha estado mirando el móvil mientras veía la TV? ¿O trabajando con 10 pestañas del navegador abiertas? ¿O cenando con amigos y consultando el móvil a hurtadillas? A lo mejor has respondido a todo que no. ¿De verdad que nunca haces o has hecho varias cosas a la vez? Lo malo de la multitarea es que es un mito. No existe. Ni siquiera, como me explicó un amigo cuando hablé de esto hace unos años en un post, en el mundo informático. Te voy a poner lo que dijo: en un sistema informático sólo trabajan en paralelo dispositivos distintos, y la sensación de multitarea se crea a través de secuencias lo más pequeñas posibles. ¿Crees que tu atención funciona mejor que eso?

Yo llevo luchando toda la vida con mi  tendencia a la dispersión. Con mi capacidad para quedarme durante horas perdida en ensoñaciones. Cazando moscas, como se dice popularmente. Alternado con períodos de intensa concentración en incluso hiperactividad. Y con ser “la mujer orquesta”, es decir, hacer tres cosas a la vez, sin atención plena en ninguna. Ahora se ha serenado bastante esa parte de mi, pero no por arte de magia, sino gracias al trabajo realizado. Básicamente con la PNL, la terapia, el mindfulness y ahora con el yoga.

Pero antes de leer la explicación quiero que te imagines como sería ser capaz de poner toda tu atención en la tarea que estás realizando, como si en el mundo no hubiera nada más que eso. Sentir que todo tu ser fluye con la tarea, que das el cien por cien porque estás absolutamente concentrado. Porque no te olvides que donde va la atención, va la energía.

Los sistemas de atención

Un poco de explicación formal. El cerebro procesa multitud de información a la vez. Pero no debemos confundir esa capacidad de nuestro cerebro de procesamiento inconsciente (el latido del corazón, la respiración, los niveles hormonales, los ciclos sueño – vigilia, etc…) con nuestra capacidad para poner la atención de manera consciente en algo. Eso es una capacidad escasa y muy delicada.

Nuestra atención no es en realidad un único sistema. Una parte es el sistema de orientación. Puedes pensar en eso como en una linterna que se enciende en una habitación oscura. Y nos permite dar luz, es decir poner atención, en aquello que nos interesa en ese momento. Ahí es donde se concentra toda nuestra energía, aquello que estás resaltando en cada momento.

Otros sistema que forma parte de la atención es el sistema de alerta. De este habrás oído hablar porque es uno de los trabajos principales del curso Dueño de tus emociones, capitán de tu destino. Relajar o desactivar el sistema de alerta. Este sistema es como la luz amarilla intermitente de un semáforo. Te pone en alerta para que evites los peligros, externos e internos, que puedan suceder. Lo malo, es que excesivamente activado, todo te puede llegar a parecer una amenaza. Es por eso que trabajamos en ello intensamente, para que se encienda la luz de alarma cuando es realmente necesario y no de manera constante. Porque si no, resulta agotador.

Y un tercer sistema de atención es el director de orquesta del cerebro. Es esa parte que decide, en la medida de lo posible que los otros sistemas no interfieran mucho, qué es lo que hay  que hacer en cada momento. Este sistema nos permite cumplir las metas a medio y  largo plazo. Mantenernos en el camino que nos hemos trazado. En el curso también lo trabajamos, porque si lo dejamos al capricho de nuestro cerebro, es fácil que caigamos en la procrastinación. Nuestro cerebro trata siempre de hacer el esfuerzo y el gasto de energía mínimo para nuestra supervivencia y bienestar.

Cuando caes en la multitarea estás colapsando el sistema de atención. La luz o la linterna va enfocando de un lado para otro sin parar en nada, el director de orquesta está cambiando la pieza sin tocar en realidad ninguna y el sistema de alerta se siente amenazado y se estresa. Has montado un caos. Parece que estás haciendo muchas cosas pero la realidad es que no estás haciendo ninguna bien. Y además estás gastando energía haciendo ese cambio constante de foco de atención. Acabas cansado, con todo a medio hacer y sin haber disfrutado.

Cómo empezar a cambiar

Lo primero que tienes que hacer es aceptar que no puedes estar en multitarea. Creerlo de verdad y proponerte en firme dejar de hacerlo. Suéltalo ya, no insistas en ello.

Después has de empezar a trabajar con el director de orquesta. Para ello antes de empezar cualquier tarea has de pensar muy bien cuál es tu intención. Juega con el poder de la intención. Y luego aplica la disciplina: qué vas a hacer, cómo, cuánto tiempo y qué resultado quieres obtener para ese período.

Y para entrenar bien a ese director, usa el mindfulness, la meditación o alguna otra técnica de concentración. En el curso también hay una introducción al mindfulness. Y técnicas para relajar el sistema de alarma. Porque sin relajación, no hay concentración.

Ahora solo te queda a ti ponerte a ello. La decisión que tienes que tomar es si quieres hacer este cambio y obtener resultados extraordinarios usando el esfuerzo justo y necesario o seguir en la multitarea y obtener resultados mediocres con mucho esfuerzo y cansancio. Y encima empleando mucho tiempo en ello.

¿Cuál es tu decisión? Te invito a que me la cuentes en los comentarios. Y tus dificultades en este tema. Y tus éxitos y qué maneras has usado para lograrlo. Entre todos podemos construir un debate enriquecedor.

 

Lectura recomendada:

  • Focus de Daniel Goleman

 

Mertxe Pasamontes