Todos tenemos algunas creencia firmes. Algunas cosas que estamos convencidos que son de esa manera, que siempre han sido así, incluso tal vez que son inamovibles. Eso no es malo en sí mismo. Está bien tener algunos valores sobre la vida y el mundo que nos ayuden a guiarnos en nuestra vida.

El problema viene de dos lados:

– Cuando esas creencias son tan rígidas que nos limitan

– Cuando asumimos como propias y lógicas, creencias que son de otros y tal vez ilógicas.

A continuación os sugiero ver esta presentación para arrojar un poco de luz a lo que estoy diciendo.

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En los sucesivos día pondré algún ejemplo más de cómo sucede esto, pero creo que este experimento de los monos nos lleva a interesantes reflexiones sobre de dónde viene esas cosas que creemos a pies juntillas.

¿Tienes creencias claras y firmes? ¿Te son útiles o te limitan? ¿Son tuyas o de otros?

Mertxe Pasamontes