columnas-webHe leído con enorme interés el libro Transparencia de la Ed. Alienta que reúne tres ensayos de autores tan prestigiosos como Warren Bennis, Daniel Goleman y James O’ Toole. Todos tiene un hilo en común: la transparencia como actitud esencial en los negocios  y la dificultad de intentar “esconder” algo en la era de Internet. Algunos de sus supuestos van en consonancia con las tesis del Manifiesto Cluetrain que ya hemos comentado alguna vez: habla con tu verdadera voz.

La transparencia no la entendemos como el hecho de decirlo todo, de ser un libro abierto, sino de decir lo que hay que decir y en el momento adecuado y de no mentir ni esconder información relevante. La privacidad es otra cosa y es también necesaria. La transparencia es tratada en el libro en tres ámbitos a los que añado comentarios personales bajo mi propio criterio:

– En la empresa como necesidad y cualidad imprescindible del líder. Se trata de crear una cultura de la sinceridad, en que la información circula libremente, es decir, llega a la persona adecuada en el momento adecuado. Esto sólo ocurre cuando el líder deja claro que ese es un valor primordial y que el que lo practica será premiado. Ha de haber una verdadera congruencia en esto, ya que si la información que le llega al líder no es de su agrado, debe agradecerla igualmente. Fácil de decir pero tremendamente difícil de llevar a cabo en las organizaciones, lo que conlleva no pocos problemas. De hecho, gran parte de los problemas se producen por falta de transparencia, es decir, porque hay bloqueos en la circulación de la información. Hay que tener en cuenta que : La verdad que hace libres a los hombres es, en su mayor parte, la verdad que los hombres prefieren no escuchar. Herbert Agar

– Como actitud personal. Como dijo Martin LutherKing: Nuestras vidas empiezan a llegar a su fin el día que guardamos silencio acerca de las cosas que nos importan.Ser transparente y fomentar eso en tu entorno requiere de unas cualidades sólidas, sobre todo, de integridad. Una persona íntegra es aquella que practica lo que predica. En otras ocasiones me he referido a eso como congruencia. Supone saber lo que quieres, conocerte a ti mismo y ser capaz de actuar en consecuencia. Si tienes una marca personal, si quieres dejar huella, es una cualidad indispensable, pues si intentas disimular, si pretendes ser lo que no eres, al final se te verá el cartón. Es obvio que necesitarás confianza en ti mismo para llevarlo a cabo.

– Como principio-consecuencia de la nueva era de Internet. En palabras textuales: Google no es un sistema de búsqueda. Google es un sistema de conducción de la reputación. Con la eclosión de la blogosfera, de los móviles con cámara, de las conexiones desde cualquier lugar, de Twitter,  cualquier persona puede ser una fuente de información. Eso hace que la transparencia se imponga, ya que tarde o temprano se descubre aquello que se pretendía esconder.No obstante no podemos obviar algunos problemas que la transparencia conlleva: uno es que a veces, no sabemos quién es realmente la persona que está poniendo en la red su información, ni sus motivaciones, ni la fiabilidad de sus fuentes. Esta perdida del “experto” también conlleva la aparición de múltiples “expertos” que tal vez no lo son y cuyos CV no se contrastan. Muchas sorpresas nos llevaríamos si determinados expertos “incuestionables” tuvieran que demostrar documentalmente sus títulos y experiencia.

Nos enfrentamos pues al reto de una época de mayor transparencia pero a su vez de manipulaciones más fáciles. Habrá que dar con el punto exacto de qué conviene mostrar y qué no es necesario y de “desenmascarar” las mentiras, exageraciones u opiniones poco fundamentadas que pueden llevarnos a juicios de valor sesgados.

¿Qué opinas de la nueva transparencia? ¿Crees que tiene la congruencia necesaria para ser transparente?

Mertxe Pasamontes