Cómo elegir

Una de las ideas que tenemos más extendidas es que elegimos libremente, que nuestras decisiones obedecen sólo a nuestros propios criterios. Hay muchas razones por las que podría demostrar que eso no es así. Si quisiera complicarlo te diría que tu “mapa mental” ha sido configurado por la educación y el entorno y eso hace que tu rango de decisión esté en la mayoría de las ocasiones circunscrito a eso. Pero como este concepto atenta contra el libre albedrío y eso es de mal llevar, te explicaré unos motivos mucho más simples.

Un estudio de la Universidad de Illinois ha concluido que la influencia del resto de los comensales a la hora de pedir el menú en un restaurante determina enormemente qué es lo que vamos a pedir. Brenna Ellison estuvo estudiando cuanto influía  a la hora de pedir los platos el hecho de que estuviera marcado el número de calorías al lado con colores, como si se tratara de un semáforo. Las mesas que recibían el menú con los colores, hablaban del tema y en promedio ordenaban menús con menos calorías que aquellas que recibían un menú sin esos indicadores. Pero la cosa más sorprendente de la investigación es la uniformidad que se producía en la elección de los menús de modo que se establecía un promedio similar en relación a lo más caro o más barato o con menos o más calorías. Los comensales tendían a tener el mismo comportamiento, a buscar la conformidad del grupo. Sentirse de acuerdo con el grupo produce felicidad. En otros estudios se ha visto como eso está altamente influido por el primero que pide. El único modo de evitarlo es que no sea audible lo que cada uno pide.

La conclusión de estos estudios es que tendemos a buscar la conformidad con el grupo, a ser similares a aquellos que nos rodean. Esto que pudiera parecer algo que sólo se hace en la adolescencia sucede del mismo modo en la vida adulta y serían innumerables las ocasiones en que actuamos movidos por la influencia de los grupos sociales con los que nos relacionamos. Si nuestros amigos hacen deporte tendemos a practicar deporte, si están delgados a hacer dieta, si usan una determinada marca de móvil, a usar la misma  ( o ellos a hacer lo mismo con nosotros) y así un largo etcétera.

Y si a eso le sumamos que nuestra inclinación natural es juntarnos con gente similar a nosotros, estaréis de acuerdo conmigo que nuestro margen de decisión “libre” no es muy grande. Pero, ¿podemos hacer algo al respecto?. Vamos con una series de ideas:

– La primera cosa es tener en cuenta todo lo que he explicado. Hay que recordar que eso nos va a suceder.

– A partir de ahí, introducir varias preguntas:

¿es esta una situación en que sea importante la conformidad de grupo?

¿quiero realmente hacer eso?

¿qué utilidad tiene para mi hacerlo?

¿lo haría si no lo hubieran hecho los demás?

¿pasaría algo si hiciera una cosa distinta al grupo?

 

Y también es útil recordar que las personas que hacen cosas distintas son las que suelen marcar tendencia, son a las que las demás siguen. No vivimos en una cultura que fomente demasiado la originalidad, pero no obstante, cuando alguien lo es (sin ser estrafalario) suele tener “seguidores”. Porque en muchas ocasiones la gente lo único que está esperando es que alguien de el primer paso para seguirle. Así que si quieres hacer algo realmente, ¿por qué no ser quien de ese primer paso?

Mertxe Pasamontes