Ya veis que empiezo con un título osado. Os invito a seguir leyendo y que podáis decidir qué os parece la idea. El jueves 17 de noviembre asistí al Iniciador La Rioja en el marco del Día del emprendedor. En estos dos últimos meses he tenido ocasión de estar en el Día del Emprendedor en La Rioja, Zaragoza y Bilbao. Y es notable la cantidad de personas que hay dispuestas a tirar adelante sus propios proyectos, a luchar por llevar a la realidad su sueño.

El tema de los emprendedores está de moda, incluso se está utilizando como arma política para arañar votos. Como toda moda, puede resultar exagerada, a veces descontextualizada e incluso cansina. Como también es cierto que son muchas las voces que opinan que España no es un buen lugar para los emprendedores porque no va con nuestro carácter. Algunas encuestas, como la realizada entre jóvenes universitarios andaluces apunta a que el 42 % quiere ser funcionario y el 28% emprendedor. Realmente parecería que buscamos ir “a lo seguro”.

(si no os apetece leer los datos objetivos, ir directamente al párrafo quinto, el del asterisco)

Es cierto que somos un país con muchos funcionarios (los datos que he encontrado hablan de unos tres millones entre administración pública, autonómica y Ayuntamientos) , aunque no todos están en lo que entendemos por administración pública. Una gran parte, en torno al 72% son médicos, enfermeras, profesores, policías, bomberos y otros profesionales que trabajan en la función pública y que no podemos decir que sean precisamente sobrantes. De hecho el ratio habitante- funcionarios es del 14-16 % que estaría en la media de Europa. por lo tanto, si somos un país de funcionarios, Europa también lo es. El problema, si tuviéramos que poner el dedo en la llaga,  vendría más del hecho de que hay más funcionarios que trabajadores por cuenta propia.

También es verdad que gran parte del tejido empresarial español se lo llevan las Pymes, que suponen el 99, 88 del tejido empresarial español. O dicho de otra forma, sólo hay un  0,12 % de las empresas que superen los 249 trabajadores. Muchas de esas empresas son realmente pequeñas (53, 9% un sólo trabajador, entre 0 y 9 trabajadores el 41, 4 %) llevadas por tanto por un sólo emprendedor o a veces por el propio emprendedor y su familia. Es obvio que entre estas están los autónomos  (unos 3 millones, ese 53, 9%) de todo tipo de profesiones y actividades. Por ello creo que cuando se dice que no somos un país de emprendedores se está poniendo demasiado énfasis en los “casos negativos”, esos que hacen que la opinión que tenemos se verifique, esos que permiten que la realidad encaje en nuestro mapa mental en lugar de ampliarlo para hacer entrar nuevas realidades. O se está haciendo una comparación algo injusta con lugares con otra historia, otras tradiciones, otros modos de ver la vida.

*Por eso, a mi me apetece especialmente fijarme en todas esas personas que me voy encontrando que contra todo pronóstico están muy motivadas para llevar su especial visión del mundo, del cambio, a la realidad. Que están dispuestas a luchar por sacar su proyecto adelante. Que buscan información, recursos externos e internos para conseguirlo. Que están de verdad abiertos a salir de su zona de confort y arriesgarse a experimentar. Que aceptan abrir su mapa mental a nuevas maneras de ver la realidad. Que no se arredran ante la primera dificultad. Que aceptan vivir con un margen de incertidumbre en lugar de ir “a lo seguro”.

Por eso a lo mejor, el tema no es crear un Silicon Valley español, sino aprovechar nuestras características, nuestro modo de ser y trabajar, de sumar recursos, de colaborar con los demás, para tener un modelo que sea nuestro. Fijándonos para ello en las muchas excepciones positivas que existen. Dando visibilidad a todas esas “excepciones” para que otras personas vean que el cambio es posible. Y no sólo a los que han llegado al Edén (léase Silicon Valley) sino también muchos otros ejemplos más locales, o también a los emprendedores sociales que también los hay y realizan labores impresionantes. Apoyando para ello, de un lado nosotros mismos a los que inician ese camino y de otro lado haciéndolo también de manera institucional, animando esas iniciativas de personas que se atreven a pensar diferente, por extraños que nos parezcan de entrada sus planteamientos. Y dejando un poco de lado la queja, el victimismo, la critica, la envidia… Los problemas se resuelven no sólo hablando de ellos sino buscando también las mejores soluciones.

Y como siempre me gusta resaltar, no se trata de tener un punto de vista naíf sobre el cambio, sino de andar por la vida con un optimismo inteligente y con la suficiente confianza en uno mismo, de saber, que seremos capaces de enfrentarnos a las diferentes situaciones que se nos aparezcan. Y no se trata de lanzarse a tontas y a locas, ni de arriesgar el futuro de nuestras famílias. Cada uno ha de actuar de acuerdo a sus posibilidades, situación personal y responsabilidades. Pero en cualquier caso, la aventura y el aprendizaje seguro que merecerá la pena.

Y sobre todo, como me gusta recordar, siendo – como dijo Ghandi – nosotros mismos el cambio que queremos ver en el mundo. Y permitirme acabar, con el texto  completo del anuncio que hizo Apple en 1997, pero es que no creo que se puede expresar de un modo más contundente en tan pocas palabras:

Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Los que ven las cosas de otra manera.

No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas.

Ellos inventan. Ellos imaginan. Ellos curan. Ellos exploran. Ellos crean. Ellos inspiran. Ellos impulsan a la humanidad hacia delante.

Quizás tienen que estar locos. ¿Cómo si no puedes enfrentarte a un lienzo vacio y ver una obra de arte? ¿O sentarte en silencio y escuchar una canción que nunca ha sido escrita? ¿O contemplar un planeta rojo y ver un laboratorio sobre ruedas?

Mientras algunos les ven como los locos, nosotros vemos genios.

Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que logran hacerlo.

¿Aceptas el reto?¿te atreves a pensar de un modo diferente? 

Si quieres escuchar el post en formato podcast aquí lo tienes:

Mertxe Pasamontes