Diversas teorías de la personalidad califican a las personas en un continuo que va de la extraversión a la introversión. Parece ser que la extraversión es más frecuente, en una proporción de tres extravertidos por un introvertido, pero ambas son condiciones normales. Pero antes de continuar, vamos a explicar que sería ser introvertido y extravertido. Vaya por delante que la mayoría de personas se situarían en un punto en el que tendrían algo de cada uno de los tipos de personalidad, pero también hay personas que estarían en los extremos del continuo que va desde la introversión hasta la extraversión.

La persona introvertida se caracteriza por:

– Está más pendientes de sus propios pensamientos y emociones que en buscar la estimulación externa, son por tanto muy conscientes de sí mismos

– Disfruta entendiendo los detalles de las cosas

– Interesado en el autoconocimiento

– Tiende a mantener sus emociones en privado

– Se muestra reservado cuando está con personas desconocidas y en grupos grandes

– Es más alegre y sociable con la gente que conoce bien

– Aprende bien a través de la observación

Aclaremos que ser introvertido no es lo mismo que ser tímido. El introvertido no tiene miedo de la gente, sólo sucede que se encuentra mejor con poca gente o en soledad.

Lectura recomendada:

El Poder De La Introversión de Laurie Helgoe

La persona extravertida se caracteriza por:

– Son personas sociables y habladoras

– Buscan situaciones sociales y oportunidades para estar en contacto con otros.

– Suelen ser personas consideradas cálidas, vivaces, alegres.

– Buscan la novedad y la emoción

Suele ser bastante gregarios, les gusta estar y formar parte del grupo.

– Suelen ser personas bastante asertivas

– Le gusta ser el centro de atención

– Orientados a la acción

 

Si has leído las características de cada tipo de personalidad seguro que ya te has hecho una idea de hacia que lado te inclinas más. También has de tener en cuenta que nuestra sociedad tiende a premiar y fomentar al extravertido. De hecho hay numerosos cursos para adquirir las habilidades del extravertido (ser asertivo, hablar en público, ser convincente, aprender a hacer amigos, etc…) y casi ninguno para adquirir las habilidades del introvertido. Por eso no es de extrañar que muchas personas traten de “convertirse” en extravertidas. Pero cuanto más alejado estés en el continuo de serlo, más imposible te resultará.

En realidad, ninguna de las dos personalidades es mejor que la otra. Todo depende de para qué la estés utilizando. Si eres un introvertido y te empeñas en hablar en público ante grandes audiencias o en ser comercial, podrás llegar a hacerlo, pero a costa de mucho esfuerzo y sufrimiento. Sobre todo si lo haces pretendiendo imitar lo que haría un extravertido (que es lo que te suelen enseñar en los cursos que he comentado). Lo mismo le pasará a un extravertido que trate por ejemplo de trabajar de investigador en un laboratorio. Tendrá que hacer un tremendo esfuerzo para concentrarse en una actividad que requiere silencio, estar solo en muchas ocasiones y poca interacción social.

Se sufre menos aceptándose uno tal como es. Cosa que muchas veces requiere de quitarse todas esas capas que nos hemos puesto de quién no somos. Y una vez nos conozcamos bien (mejor con ayuda externa), entonces podremos buscar y encontrar dónde esas características son bien valoradas. Porque entonces fluirás y estarás en tu elemento. Claro que puedes aprender algunas habilidades que no tienes. Pero sin olvidarte de quién eres. Porque el único modo en el que podrás ser feliz, es siendo tú mismo.

Lectura recomendada:

El Poder De La Introversión de Laurie Helgoe

 ¿En que lado del continuo te encuentras? 

Mertxe Pasamontes