Flexibilidad

Con lo que se llega a hablar de los mapas mentales, podríamos  pensar que prácticamente todo el mundo sabe lo que es y es consciente de ello. Podemos definir de manera sencilla el mapa mental o marco mental como un modelo del mundo que tenemos en nuestra cabeza, que nos sirve para funcionar, pero que no es el mundo en su totalidad. Es decir, con nuestras experiencias y conocimientos, elaboramos un modelo de cómo es el mundo, cómo es la gente, qué es lo importante, etc. y lo usamos para entender la realidad. Pero hemos de ser conscientes de que ese modelo está constituido por nuestras creencias, no por verdades absolutas. Y que otras personas tendrán su propio modelo del mundo. Cuanto más afinidad tenemos con alguien, más próximos serán nuestros mapas mentales. Pero seguirán siendo propios, pues cada uno habrá tenido sus propias vivencias y las habrá interpretado a su modo.

Pues eso que parece tan obvio, no lo es tanto según estudios recientes. Kaitlin Toner, de la Universidad de Vanderbilt, ha conducido un estudio sobre tendencias políticas. Para ello pasaron un extenso cuestionario a 500 personas. En él les preguntaron de manera exhaustiva sobre nueve puntos políticos controvertidos: salud, inmigración ilegal, aborto, ayudas gubernamentales, ley electoral, impuestos, tortura y el papel de la religión en la política. Tenían además que evaluar cada respuesta en un rango que iba desde  “no más correcta que otros puntos de vista” hasta “totalmente correcta- mi punto de vista es el único válido”.

Los resultados arrojaron alguna sorpresa:

– Se confirmó que las personas más conservadoras, tienden a ser más dogmáticas y creer que el suyo es el único punto de vista válido.

– Pero también se vio que los más polarizados a la izquierda también creen que sus ideas son las única válidas. La diferencia estribaba en que los más izquierdosos, creían tener razón en cuanto a los programas de salud pública, el uso de la tortura o el rol de la religión en política. En cambio los conservadores, se sentían muy seguros en cuanto a leyes electorales, impuestos y acción política.

– Los únicos que pensaban que lo suyo era una opinión, que podía ser válida o no, eran los moderados, de ambas tendencias.

Eso nos demuestra que la gente más radical en sus creencias, no sólo tiene una opinión, sino que creen estar en posesión de la verdad. El tema del “mapa mental” no va con ellos. Piensan que sus ideas son la verdad. E imagino que esa manera de pensar no es sólo en cuanto a sus ideas políticas, sino que se trasluce a todos los ámbitos de su vida.

Son actitudes que dificultan la convivencia y que impiden el cambio. Bueno, de hecho esas personas no se plantean nunca que tengan que cambiar nada respecto a su creencias. Eso sólo lo hacemos los moderados, los que estamos dispuestos a admitir que podemos estar equivocados, que otros pueden tener mejores ideas que nosotros mismos. Es por tanto inútil discutir o dialogar con alguien que piensa así. No te recomiendo por tanto, que pierdas mucho tiempo ni energía en ello. El otro no va a cambiar su idea (recuerda que es la verdad para él) y tu vas a acabar agotado.

¿Conoces personas de “ideas fijas”? ¿Cómo es interaccionar con ellas?