Multitarea

Si hay algo que caracteriza  la época que estamos viviendo es la gran presencia de estímulos que encontramos a diario en nuestra vida. Eso provoca que en muchas ocasiones hagamos más de una cosa a la vez. Si eso sucede de vez en cuando, no tiene porqué ser un problema. Pero si ocurre de manera frecuente es posible que seas un “multitarea”. La multitarea es una palabra que proviene de la tecnología y que indica que un sistema operativo permite que varios procesos sean ejecutados al mismo tiempo. Eso es posible en muchos de nuestros dispositivos tecnológicos pero falta saber si lo es también en nuestro cerebro.

Y parece ser que no lo es. Para empezar hemos de pensar que cuando realizamos una actividad nuestro cerebro está funcionando en su totalidad, pero nosotros sólo somos conscientes de lo que sucede en nuestro córtex o parte racional. Los numerosos procesos que suceden de manera inconsciente o automática no son accesibles a nuestra conciencia, pero no por eso dejan de estar presentes. Dicho en otras palabars, para realizar una actividad disponemos de una cantidad limitada de capacidad de procesamiento.

Y si hablamos de la atención, esa limitación es aún mayor. Nuestra capacidad de prestar atención debidamente es, por decirlo con cariño, muy escasa. Uno de los investigadores sobre este tema, David Mayer, afirma que la multitarea humana es una ilusión. Nuestro cerebro sólo puede prestar atención a más de una tarea si éstas están automatizadas o parcialmente automatizadas y no son del mismo orden; por ejemplo, hacer la comida y escuchar la radio. En los demás casos, lo que hacemos es saltar de una tarea a otra, de manera rápida y secuencial. Esta secuencialidad nos puede hacer creer que estamos haciendo todas esas tareas a la vez pero en realidad no es cierto.

Cuando estamos en la multitarea el cerebro tiene que hacer un esfuerzo por cambiar el foco de atención y entonces lo que hace es focalizarse más débilmente. Eso provoca más errores en lo que estamos haciendo y perder más tiempo por los continuos cambios de actividad. Cada vez que cambiamos, el cerebro tiene que desconectar de una cosa y conectar con otra. Es verdad que con un cierto nivel de entrenamiento algo se mejora en la multitarea, pero creo que el esfuerzo y la práctica que hay que realizar para obtener una pequeña mejora en ejecución no tienen demasiado sentido.

Es difícil sustraerse a la multitarea en un mundo que nos empuja a ello a cada rato y con un cerebro absolutamente ávido de estímulos. Pero hacerlo es una pérdida de tiempo y energía. Por ello quizás lo más útil sea seleccionar momentos para estar centrado y en foco y otros para dejarnos llevar por la glotonería del multiprocesamiento. Podemos escoger tareas de poca relevancia (ej.ver la TV y escribir en las Redes Sociales) para estar en multitarea y aprender a centrarnos en otras que si que requieren de nuestra atención, como por ejemplo, temas de nuestro trabajo.

Lee este cuento:

Un discípulo fue a visitar a su maestro y solicitó que le impartiera alguna enseñanza importante para su desarrollo. El maestro contestó irónicamente

-Atención.

-¿Y qué más? -preguntó el discípulo.

-Atención, atención -repitió el maestro.

El discípulo insistió.

-Pero ¿qué más?

-Atención, atención, atención -dijo el maestro. -Pero ¿qué es la atención?

El maestro contestó:

-Atención es atención.

Porque además estar en multitarea tiene más consecuencias. Si estamos constantemente en varias cosas a la vez provocamos una saturación mental que nos impide pensar con claridad. Nuestro cerebro necesita ratos de descanso para generar nuevas ideas, conexiones y ser creativo. Si estamos todo el tiempo haciendo cosas, nos cargamos de tensión y no nos permitimos conectar con nosotros mismos. De hecho, algunas personas utilizan precisamente ese no parar ni un momento para evitar conectar consigo mismos. No caigas en esa trampa. Aprende a relajarte, descansar y centrarte. Cultiva tu atención como en el cuento. 

 ¿Eres multitarea? 

Si no sabes como cultivar tu atención, contacta conmigo.

Mertxe Pasamontes