El nuevo paradigma postmaterialista asoma de vez en cuando en los medios, demasiado timidamente para mi gusto. El postmaterialismo es un concepto definido por Ronald Inglehart como : las sociedades actuales tienden a una sociedad basada más en ideas de autorrealización y participación (“postmaterialismo”) que estadios anteriores en que era la ampliación de la seguridad económica y la seguridad ciudadana (“materialismo”). El postmaterialismo se basa en valores como la participación en las decisiones laborales y políticas, progresar hacia valores más humanos, cuidar el entorno, libertad de expresión… Al final del post podéis ver un vídeo de Jordi Pigem autor de La Buena crisis y uno de los que ha trabajado el tema del postmaterialismo, por si queréis entender un poco mejor el término. Gran parte de la economía mundial se revuelve como un pez sacado del agua, dando sus últimas bocanadas ansiosamente, esperando un crecimiento económico que no acaba de llegar. Porque es posible que ese crecimiento no vaya a ser exactamente como los expertos habían anticipado (crecimiento infinito) y no se trate tanto de cantidad como de calidad de vida. Y la calidad de vida tiene más que ver con Ser que con Tener.

Algunas empresas ya han empezado a entender esto, aunque todavía sean pocas. Han empezado a comprender que la RSC (responsabilidad social corporativa) no es algo que sólo sirva para vender buena reputación (pues si luego se descubre la trampa, es mucho peor), sino que ha de ser algo que se haga de verdad. Y una manera de empezar es por aplicar esos principios éticos y valores de manera interna, con los propios trabajadores. Los índices de Best place to work nos dan una idea de cómo hay empresas en que existe un buen clima laboral y es obvio que éste mejora cuando las personas se sienten bien tratadas.

Lo importante es tener líderes que sean más directores de cultura organizacional que jefes. Trabajadores que estén implicados, pues se sienten bien tratados, reconocidos y valorados y tienen sus valores alienados con los de la empresa.  Y que esos valores sean algo real, que la empresa tenga algo que aportar valioso y útil, una razón de ser más allá de ganar dinero en el corto plazo. Es necesario que una empresa gane dinero para sobrevivir pero ese no puede ser su único fin. Y dentro de este contexto es cuando la filosofía 2.0 alcanza su verdadero sentido. No se trata de tener una cuenta de Twitter y una página en Facebook sino de ser realmente 2.0, de colaborar y compartir.

Esas empresas son las que están empezando a entender y aplicar lo que es una era postmaterialista. Son las que continuarán en el futuro porque aplican un liderazgo por valores, se basan en principios éticos, colaboran y comparten, crean valor. Invierten, entendiéndolo de manera metafórica, como han hecho en Bután, más en el incremento de “la felicidad nacional bruta” que “el producto interior bruto”. Entienden la frase de Platón que decía: buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

Ahora pregúntate si eres empresario: ¿está tu empresa dentro del nuevo paradigma? Y si eres “empleado” : ¿para qué tipo de empresa quieres trabajar?

Mertxe Pasamontes