Afrontar traumas
No podemos evitar lo que nos pasa pero si cómo nos lo tomamos. Por eso vamos a ver una serie de estrategias para afrontar los acontecimientos traumáticos o negativos. Porque está bastante extendida la idea de que el modo en que nos tomamos las cosas tiene un gran impacto no sólo en cómo vamos a resolverlas o afrontarlas, sino también en nuestro estado físico. Y las investigaciones que se hacen al respecto parecen confirmarlo. Aunque haya algunas reservas en cuanto al grado en que eso sucede.

En Inglaterra, la University’s Institute of Psychology, Health and Society ha realizado un estudio junto con la BBC con 32.000 participantes para medir el impacto del estrés. En él se recogieron datos sobre cada uno de los participantes,  todo tipo de situaciones estresantes y las estrategias de afrontamiento a las mismas.

Peter Kinderman, el director del Instituto, quería entender mejor que lleva a las personas a sufrir ansiedad y depresión. Ambas son enfermedades multicausales, en las que influyen componentes genéticos, familiares, personales, pero en el estudio se ha podido constatar que los acontecimientos vitales traumáticos son la causa que tiene mayor peso en el desarrollo de estas patologías. El único pero, es que el modo en que la persona piensa acerca de lo que le ha sucedido, sería un factor determinante de cómo se va a sentir. Las personas que tenían mejores estrategias de afrontamiento, sufrían menos los efectos negativos de una situación traumática que aquellos que lo afrontaban de peor manera.

La conclusión que se extrae de este estudio es que no podemos evitar que las personas tengan acontecimientos traumáticos en su vida, pero si podemos enseñarles a afrontarlos de la mejor manera posible. Las personas pueden aprender técnicas y estrategias que les ayuden a reducir el impacto de los acontecimientos negativos en su vida. Algunas estrategias para hacerlo son:

Explica lo que te pasa. Contar lo que nos sucede a otros ayuda  aligerar la carga y a conocer otros puntos de vista que pueden ayudarnos a reorientar la situación.

– Ten una red social. Lo he dicho otras veces y no me cansaré de decirlo, tener una red social nos ayuda en los momentos complicados. Además de proporcionarnos momentos gratificantes de encuentro con otras personas.

Reencuadra aquello que te ha sucedido y piensa en cuánta importancia tendrá de aquí a cinco años. Recuerda otros acontecimientos negativos que pasaron en el pasado y evalúa qué impacto tienen en tu vida actual.

– No acudas a falsas ayudas como el alcohol para aliviarte. Es posible que temporalmente te alivie, pero a medio plazo te causará más problemas de los que te quita.

– Piensa en el tema y cómo solucionarlo, pero trata de no estar dándole vueltas todo el tiempo. Cuanto más lo piensas más lo alimentas.

– Si la situación no tiene remedio, acepta que es normal que te cause un sufrimiento y malestar. Lo que no es normal es que ese malestar se prolongue durante años.

– Si no sabes hacerlo, acude a un profesional. Las estrategias de afrontamiento se pueden aprender y un profesional cualificado es quien mejor te puede enseñar a hacerlo.

Estas estrategias no pretenden evitarte todo el sufrimiento, porque eso ni es posible ni es sano. Tampoco es la intención que las uses para conformarte y no hacer nada para tratar de mejorar tu situación. Ni pretenden decirte que si estás viviendo en una situación de estrés prolongado, con una concatenación de sucesos negativos, sólo con pensar en positivo te vas a sentir bien. Porque eso no es cierto. Pero si que lo es que quizás usando una buena estrategia puedas evitar acabar hundido. Están pensadas para reducir el impacto “extra” que te pueden causar, el sufrimiento innecesario que nos provocamos a nosotros mismos por no saber cómo manejar ciertas situaciones. Están pensadas para que vivas un poco mejor.

¿Qué estrategias usas para afrontar las situaciones negativas? 

Mertxe Pasamontes