Clay Shirky es escritor, consultor y profesor acerca de los efectos de Internet en la sociedad y en la economía. En este ensayo nos expone como debido a la organización del trabajo resultante de la industrialización y al nuevo estilo de vida en las ciudades, las personas han ido gozando de mayor tiempo libre y lo han utilizado de una manera diferente a cómo se usaba en tiempos anteriores. Ese tiempo libre ha producido a su vez un excedente cognitivo que durante muchos años se ha dedicado en gran medida al consumo de televisión. Se calcula que los norteamericanos ven cerca de doscientos mil millones de horas de televisión al año. Crear la wikipedia ha podido costar unos 100 millones de horas. ¿Os hacéis una idea de que se podría hacer con ese excedente cognitivo?

Bajo esa hipótesis Shirky va desgranando diferentes tipos de comportamientos que se dan en Internet. El primero es el hecho de que muchas personas que – hasta el surgimiento de Internet y sobre todo desde el momento en que existe la posibilidad de publicar con extrema facilidad- eran espectadores pasivos son ahora también “productores” de contenidos. Esos contenidos son en gran medida amateurs, pero eso no es un handicap a la hora de ser productivo, sino que les da una gran fuerza ya que las personas no viven esas horas que dedican a producirlos como una obligación, como puede ser el trabajo, sino como algo que hacen porque les gusta. Las iniciativas que surgen en ese tiempo libre pueden ser muy variadas y de resultados muy dispares, desde una web de fotos de gatos con frases de humor sin más pretensiones que divertir a webs como Ushahidi que empezaron pudiendo situar en tiempo real dónde se están dando situaciones de violencia en Kenia y que ahora es una verdadera plataforma de “mapping” social.

Ese excedente cognitivo sumado a Internet permite la aparición de nichos de interés tal como ya explicaba Chris Anderson en La economía Long Tail. El gran impacto lo producen los miles de aficionados que ahora tienen ocasión de publicar a un coste muy bajo. Eso hace replantearse al autor la definición de medios como el tejido conectivo de la sociedad. Porque además estos amateurs tienen una característica que los hace especiales: motivación intrínseca. Hacen las cosas por el placer en sí de la tarea y no esperando una recompensa externa. La recompensa puede llegar, pero lo que les motiva es el hecho de hacerlo. Como dice el autor: crear algo personal, aunque sea de una calidad moderada, tiene un atractivo distinto al de consumir cosas realizadas por otros , incluso aunque sean de alta calidad. Creo personalmente que esta frase explica en gran medida el éxito de muchas páginas y redes de Internet. Como también que proyectos como Linux (comunidades de software libre) hayan salido adelante y encima hayan conseguido una calidad enorme (la motivación intrínseca busca la autonomía y la competencia en el sentido de excelencia). ¿Se van entiendo muchas cosas acerca de Internet y la Redes sociales, cierto?

Este Internet en que las personas puede interconectarse con facilidad permite además que esas iniciativas individuales puedan conectarse con las de otras personas con los mismos intereses. Existe la posibilidad de que grupos pequeños creen oportunidades y se comporten según una “desviación positiva”: comportarse mejor de lo que establece la norma social. Al compartir, no sólo se da algo, sino que la combinabilidad permite que surja algo nuevo, distinto, transformado. Como dijo Jefferson: Quien recibe ideas de mí, recibe enseñanzas para sí mismo sin disminuir las mías, al igual que quien enciende una vela con la mía, recibe luz sin dejarme a oscuras.

La pregunta que Shirky se plantea y que queda latente es : ¿cuánto provecho podremos obtener del excedente cognitivo para producir un valor social real? Para responder a ello explica las aportaciones que realizamos en términos de crear valor, yendo en una gradación que va del valor personal y pasa por el valor comunitario, el público y el cívico. El valor personal y comunitario son más fáciles de realizar y difícilmente desaparecerán. Lo que crea un verdadero valor para toda la sociedad son las aportaciones de valor público y cívico pero estas requieren más esfuerzo y son más escasas. Pero es ahí en dónde verdaderamente se aprovecha el excedente cognitivo y se pueden crear iniciativas que hagan que otro mundo sea posible. Sólo el tiempo nos dirá que hemos hecho con ese excedente y que cambios ha comportado. Y cuál ha sido nuestra contribución a esos cambios, si hacer reír a la gente con fotos divertidas de gatitos o contribuir con cambios que mejoren la vida de las personas (o un poco de todo ello).

Un libro muy recomendable si quieres entender mejor el comportamiento de las comunidades en Internet.

Mertxe Pasamontes