Tal vez uno de los más grandes soñadores del Siglo XX, con un discurso mítico.
No sólo creía en el poder personal sino también en que, unidas, las personas pueden cambiar el mundo.

Algunas de sus frase, que no están en el discurso:

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.

Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.

Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.