En el suplemento dominical del País, hay un artículo dedicado a como nos relacionamos, la proporción entre halagos y reproches. La verdad es que el saldo de los halagos está en números rojos. A lo largo del día repetimos en muchas más ocasiones todo aquello que nos nos gusta de los demás, que aquello en lo que realmente coincidimos.

Como comenté en otra ocasión, el feedback es imprescindible en la relación humana. Necesitamos ser reconocidos por los demás y sabe en que modo ven y les afectan nuestros comportamientos. El problema es esta costumbre social tan extendida que yo casi llamaría la crítica por la crítica (disfrazada muchas veces de crítica constructiva). Cuánto daño llega hacer esa crítica constructiva!

La manera de dar feedback es destacar los puntos OK (en cualquiera de los niveles) y señalar los puntos a mejorar SIEMPRE EN EL NIVEL DEL COMPORTAMIENTO. Yo puedo darle un OK o un halago a una persona por como es. pero si le señalo un punto a mejorar, debo hacerlo sobre su COMPORTAMIENTO, nunca sobre su IDENTIDAD. Es decir, puedo criticar el modo en que alguien se ha comportado, pero no cómo es o atribuir eso a una característica de su personalidad inamovible.

Y sobretodo, digas lo que digas, hacerlo desde la autenticidad.

¿Cuantas veces al día estás criticando a los demás?¿Haces algún halago a lo largo del día?

Mertxe Pasamontes