EnglandEngland

Julian Barnes es un escritor con un estilo muy peculiar y definido. Si te dieran un fragmento de una de sus novelas, sin ninguna referencia, al poco sabrías que es suya. Inscrito en la órbita de la postmodernidad, sus obras son satíricas y plantean situaciones poco frecuentes, pero verosímiles. Tiene una extensa obra literaria y ha sido galardonado con prestigiosos premios, pero hoy voy a centrarme en una obra: Inglaterra, Inglaterra.

En esta obra, de 1998, se nos narran dos historias paralelas que confluyen: los delirios de grandeza de Sir Jacks Pitman, que le llevan a recrear en la Isla de Wight lo que sería la esencia de la “inglesidad” (imposible traducir apropiadamente englishness) y la historia de Marta Cochrane, una mujer que quiere ser independiente y triunfar profesionalmente. Hay dos tipos de personajes: aquellos que son tratados de una manera un tanto descarnada, enseñando sus bajezas sin rubor, sus debilidades y sin atisbo de redención y los que a pesar de enseñarnos su verdad, son de alguna manera redimidos por tener una cierta autenticidad. Todo ello realizado de una manera sutil, poco evidente.

Supone además esta obra una crítica a la falta de autenticidad de nuestra sociedad, en la que el turismo de masas prefiere los parques temáticos a los lugares primigenios. Es una clara referencia a la sociedad del simulacro de la que hablaba Baudrillard. Es por tanto la construcción de Pitman en la Isla de Wight una paradoja, pues ante la apariencia de haber recreado la Inglaterra perfecta y esencial, casi la Inglaterra utópica, en realidad estamos ante la más perfecta de las antiutopías.

Algunos fragmentos del libro:

Y había otra razón para la suspicacia. Si un recuerdo no era una cosa, sino el recuerdo de un recuerdo de un recuerdo, espejos colocados en paralelo, lo que el cerebro te decía ahora sobre lo que presuntamente había sucedido entonces estaría modificado por lo que había ocurrido entre medias. […]

Es importante comprender que en el mundo moderno preferimos la réplica al original porque eso nos proporciona un mayor frisson. […]

Me preguntas cómo voy a hacerlo. Mi respuesta es la siguiente: Se hace haciéndolo. […]

Cuando se llega a mi edad, una descubre a menudo que no está especialmente de parte de nadie. Ni de parte de todos.[…]

Sólo me queda invitaros a sumergiros en el mundo de Barnes y de su Inglaterra, Inglaterra….