FluyendoSiguiendo en la línea iniciada en el anterior post, que nos va acercando al Coaching Generativo©, vamos a seguir haciendo hincapié en cómo las emociones pueden perturbar nuestro equilibrio no sólo psicológico sino también orgánico. Ya hace muchos siglos en la cultura que dio origen a nuestra civilización occidental, la cultura griega y su sucesora la romana, se decía “mens sana in corpore sano“, haciendo referencia esencialmente a la necesidad de cuidar del cuerpo para que pudiera alojar en él una mente plena. No creo que haya muchas personas que duden todavía hoy de la conexión cuerpo – mente, pero estoy convencida de que si que hay muchas que siguen pensando que las enfermedades físicas y la recuperación de las mismas, poco tienen que ver con la mente. No es mi intención convencer a los más escépticos pero sí ofrecer datos que avalan esa conexión. A partir de ahí que cada uno busque, indague y finalmente crea lo que mejor le parezca. No estamos aquí para adoctrinar a nadie, sólo para sugerir opciones.

Para ello quiero citar las palabras de John Eaton, doctor en Psicología, creador del método Reverse Therapy:


[…] me puse a trabajar con las teorías del doctor Ernest Rossi, que demostró que los síntomas aparecen cuando la inteligencia corporal recuerda experiencias difíciles y almacena esa información en el cerebro emocional, y en cualquier parte del cuerpo, en forma de memoria química.

¿Al vivir una experiencia similar se activa la memoria química del cuerpo?

Sí, la conciencia del cuerpo utiliza los síntomas como código para mostrarnos que nos encontramos ante una situación difícil que debemos gestionar.

¿Qué es la conciencia del cuerpo?

Es un tipo de inteligencia organizada cuyas funciones son: procesar emociones y recordarnos emociones vividas en el pasado, activar las glándulas y otros centros de información, los mecanismos de defensa y crear emociones para guiar nuestras acciones.

¿Esa es la base de la Reverse Therapy?

Sí, entender que el cuerpo no se comunica con nosotros a través de palabras o pensamientos, sino a través de sentimientos, sensaciones o síntomas.

[…]

¿Cómo actúa usted?

Ayudo a entender los síntomas, clarificar su mensaje y su causa, y les enseño habilidades que les ayuden a adaptarse. En un 80% de los casos los síntomas llegan a revertir a no ser que los tejidos ya estén dañados.

[…]

¿Cuál es su conclusión tras años tratando con pacientes?

Es algo un poco controvertido: creo que los seres humanos en Occidente somos excesivamente racionales y tendríamos que estar mucho más conscientes de nuestra inteligencia emocional y nuestra intuición.

¿Cómo educarlas?

Aumentando la conciencia, y para ello hemos de ir más despacio, escuchar más a nuestro cuerpo y menos a nuestra mente. Y creo que el problema que padecemos la mayoría es que no hemos aprendido a comunicarnos de manera eficaz. Pasamos demasiado tiempo discutiendo y poco escuchándonos. Una parte importante de mi trabajo es enseñar habilidades de comunicación.

Bajo mi punto de vista, el Dr. Eaton nos está diciendo en otras palabras algo muy parecido a Elsa Punset: que las emociones están en la base de nuestro malestar y bienestar y que una excesiva racionalidad nos aparta de nuestro ser. Esto no quiere decir que tengamos que renunciar al pensamiento racional, pero si dosificarlo. Y sobre todo, aprender a escuchar a nuestro cuerpo. Y para hacerlo es necesario eliminar el ruido, tanto el exterior como el interior. El modo de hacerlo dependerá de cada persona, de su manera de ser, de sus experiencias previas, etc. Pero en cualquier caso habrá que aflojar la marcha, pararse y conectar con lo que nos está pasando, con lo que estamos sintiendo.

No voy a dar aquí recetas ni fórmulas mágicas para conseguirlo, cada cual tiene su camino, pero es fácil pensar que técnicas de relajación, meditación y otras formas de introspección como pueden ser las visualizaciones o la hipnosis nos pueden ayudar a conectar con esos mensajes más internos. También nos puede ayudar aprender a estar centrados, quizás uno de los mayores retos para un occidental, ya que nuestra concepción del tiempo y del estar en el mundo, suele andar en las antípodas de estar centrado. Cada cuál tiene, si es su deseo, que encontrar su manera o maneras de hacerlo.

No sé cuál es la situación particular de cada uno, lo que si sé es que la respuesta a la mayoría de las situaciones personales pasa por FLUIR.

¿Puedes darte cuenta de la relación entre tus emociones y tu estado físico? ¿Sueles fluir?

Mertxe Pasamontes