Pedir ayuda psicológica es la mejor respuesta a muchas de tus dudas. No pedirla, al contrario de lo que se cree comúnmente,  no es signo de fortaleza sino de arrogancia, orgullo o de tener un ego descomunal. Para pedir ayuda hay que tener la humildad de reconocer que no lo sabes todo. Y de que tal vez tu experiencia en un área no es la mejor para solventar un determinado problema. Y que hay personas mejor preparadas que tú para hacerlo y por lo tanto para ayudarte.

La terapia

En la terapia trabajamos básicamente de dos maneras: en problemas concretos que quieras solucionar o en una indagación que te lleve al autoconocimiento. Sin conocerte a ti mismo estás condenado a vivir haciendo lo que otros programaron en tu cabeza para ti. Y si me preguntas si es posible conocerse a uno mismo sólo por tu cuenta, te diré que probablemente, pero que es muy difícil que eso suceda. Porque la clave es que alguien pueda tener una mirada objetiva sobre ti y tus procesos mentales. Y tú estás demasiado pegado a ti mismo para tener esa objetividad. Y además si lo quieres hacer tú solo, te juegas estar dando vueltas sobre ti mismo una y otra vez sin llegar a ninguna parte. O a ninguna que finalmente sea realmente adecuada para ti. Por esa razón se pagan las terapias, ya que el psicólogo siempre te propondrá o comentará cosas, que seguramente no te gustarán o no querrás oír, y que otra persona” familiar, amigo..etc  no se atrevería a comentarte para no entrar en conflicto o en una discusión contigo. Y es así como se avanza, con humildad y atendiendo a lo que no nos gusta oír.

Una excusa típica para no hacerlo es que no creo en la terapia. Pero ¿qué respuesta es esa? La terapia no es una religión ni nada por el estilo. Es un procedimiento comprobado y contrastado que se estudia y se practica durante años. No es una charla con un amigo. No hay que creer o no creer. Te hago una pregunta ¿dejarías de ir a operarte de apendicitis porque “no creas en el médico”?. Obviamente que no. Ni te lo planteas. Lo mismo sirve para la terapia.

El coaching

En el coaching el trabajo es un poco distinto. En un proceso de coaching partimos de la base de que estás bien, es decir, que no hay un problema psicológico de base que deba ser solventado. Aunque a veces en medio del proceso de coaching te encuentres con ese problema que supuestamente no existía. Y de ahí la importancia de  realizar el proceso con un profesional lo más completo posible, porque habrá que resolverlo para avanzar. Y si el profesional no está preparado debería derivarte. Pero no todo el mundo tiene la preparación ni para detectar eso, ni la humildad de reconocer que se escapa a su ámbito de conocimiento y por lo tanto realizar esa derivación.  Volvamos pues al coaching. En el coaching el punto de partida es que tienes todos los recursos y un objetivo, pero quieres a alguien que te ayude en ese camino para ir más rápido, ayudarte a conectar con esos recursos internos y no dar pasos en falso. Quieres optimizar tu tiempo y tus resultados.

Razones para no hacerlo

Ahora vamos a la otra excusa típica para no pedir ayuda psicológica y es que no tienes dinero. Y sí, habrá quien objetivamente no lo tiene. Aunque a lo mejor podría ahorrarlo y hacerlo más adelante. O incluso plantear un trueque. Yo lo he hecho en ocasiones. Pero en muchos casos ese no es el motivo real. Lo que no tienes es ganas de invertir en eso. Yo he visto a gente con un Iphone último modelo decirme que no tiene dinero para hacer terapia o coaching. Lo que no lo tiene es como prioridad. No le ves las ventajas, o no quieres hacer el esfuerzo y el desafío que supone. Porque aunque la palabra es muy manida, lo cierto es que tienes que salir de tu zona de confort. O si lo quieres dicho de otra manera, tienes que salir de un lugar conocido que te proporciona una sensación de seguridad, aunque sea falsa e irte a un lugar que de entrada desconoces. Y ahí no te sientes tan seguro. Y tienes dudas de si lo que te espera será de verdad mejor.

Pero la otra opción, es no cambiar y no crecer. Quedarte tal y como estás ahora. ¿Dónde estarás de aquí un año si sigues como hasta ahora? ¿Y de aquí cinco? Si tus respuestas no son de mejora, es que estás estancado. Porque de aquí cinco años deberías poderte visualizar con objetivos conseguidos y sintiéndote mejor. Más pleno y feliz. Y por eso es por lo que pagas. No pagas por el proceso en sí, sino por los resultados que puedes obtener de él. Ese es el valor de pedir ayuda psicológica, el impacto que puede tener en tu vida. Y sobre todo el impacto que tendrá si no lo haces.

Así que llegados a este punto, te pregunto:

¿Cómo te ves de aquí un año? ¿Y de aquí cinco? ¿Crees que con ayuda psicológica podrías verte en una mejor situación? 

Si es así, ya sabes dónde encontrarme. Puedes realizar una sola sesión de consulta, o te monto un pack de sesiones adaptadas a tu caso concreto y así obtienes un precio mucho más atractivo y ajustado. Si uno quiere hacer algo, encuentra el modo. Y si no quiere hacerlo, siempre encuentra excusas.

Libros recomendados:

Algunos ejemplos de libros para trabajar en terapia que yo utilizo.

 

Mertxe Pasamontes