La perseverancia es una de esas cualidades que en una sociedad como la nuestra de la rapidez, las cosas fáciles, el no-esfuerzo, ha caído un poco en desuso (o por lo menos se habla poco de ella, no tiene buena prensa).

¡Gran error! La perseverancia es la base, el asiento en el que se sitúan nuestras posibilidades de conseguir aquello que deseamos. Ya dije hace poco que la batalla muchas veces no la gana el que es más fuerte, o más listo, sino el que resiste un poco más.

En la Contra de hoy en La Vanguardia, sale un ejemplo que es una personificación de la perseverancia y del hecho de creer en uno mismo, en nuestros sueños. Werner Kiesser construyó unas máquinas de entrenamiento físico por sus propios medios cuando nadie lo hacía y abrió un centro de entrenamiento. Al cabo de unos años, cuando ya le funcionaba, compró nuevas máquinas y mejoró las instalaciones en la época del boom del fitness y lo quitó de nuevo todo cuando vió que la gente no entrenaba, que la forma había escondido el fondo. Hasta que encontró las máquinas que ahora utiliza y empeñándose hasta las cejas, las compró y siguió con su idea de lo que era un buen entrenamiento. Hoy tiene 152 centros en 8 países diferentes.

Tal vez aún haya quién cree que no es posible conseguir los sueños.

¿Y tú que haces por conseguir tus sueños? ¿Perseveras o te rindes al primer obstáculo?

Mertxe pasamontes