felizenlamontaña

Como lo prometido es deuda voy a hablar de la interesante entrevista de la Contra a Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional. Creo que no tiene desperdicio ninguna parte de la entrevista, pero de momento voy a resaltar algunos aspectos, relacionados con algo de lo que he hablado ya otras veces en este Blog, que las emociones se contagian:

Un neurólogo me dijo que una persona nerviosa puede influir en los otros aunque no abra la boca…

Conozco esos estudios sobre la emocionalidad contagiosa que demuestran que los estados emocionales son como un germen que se propaga, por eso en las empresas los líderes son los que marcan el tono. Pero, del mismo modo, una simple sonrisa provoca en el interlocutor una respuesta neurológica que le hace estar más abierto y dispuesto a colaborar.

¿Y si no sonríes, si no expresas nada?

Las hormonas espejo están preparadas para captar cualquier variación en la expresión. Su cerebro, incluso antes de que lo pueda pensar, está programado para detectar el peligro, así que eso que llaman instinto actúa antes que el raciocinio y te dice si puedes confiar en esa persona o no.

He conocido a individuos cuya sola presencia crea armonía…

Es un hecho fisiológico. Hay personas que segregan más oxitocina y los otros lo captan inmediatamente y, a su vez, se ponen a segregarla. Cuando tú percibes que alguien confía en ti segregas más oxitocina.

¿Hay gente que tiene el poder de cambiarnos fisiológicamente?

Hay estudios que demuestran que monjes budistas, con miles de horas de meditación, han tenido un cambio a nivel estructural cerebral y tienen mayores dosis de oxitocina y menos cortisol y, obviamente, esto afecta a las personas con las que en un momento dado se relacionan.

La oxitocina es la misma hormona que las mujeres segregan durante el parto y que ayuda a crear vínculos con el bebé. Y también se segrega en el orgasmo (ayuda a las contracciones vaginales) por lo que puede ayudar también a crear vínculos emocionales con el compañero.

Tengo que reconocer que me encanta que algo que para los que nos movemos en el mundo de la psicología y la PNL era evidente, se pueda confirmar también por métodos fisiológicos, de modo que hasta los más incrédulos puedan creer en ello. El estado fisiológico interno determina lo que captarán los demás. Si tú dices algo en buen tono, pero en realidad estás enfadado, la persona que está delante captará tu enfado, aunque sea a un nivel inconsciente. ¿No os ha pasado alguna vez encontraros tristes tras haber pasado varias horas con alguien que se sentía deprimido? ¿Y al revés?

Por eso, me parecen de gran utilidad los consejos que da Kenneth Nowack de cara a segregar más “oxitocina” (el orgasmo no es mala idea tampoco ;)):

Pensar, sentir y comportarse como si tuvieras altos niveles de oxitocina. Yo hago un ejercicio muy simple cada día: en cuanto me despierto pienso en algo positivo y lo intento sentir. Luego me propongo hacer algo positivo durante el día para mí y para los demás. Eso, realizado a diario, te cambia.

Y yo añadiría:

- El cambio del diálogo interno (que él también  comenta aunque con otras palabras)

- Alguna práctica que te ayude a sentirte bien: yoga, meditación, tai-chi, un deporte, etc…

- Leer algo positivo, el arte o la música, una película alegre…. (lo contrario de lo que hace la gente cuando se siente melancólica).

- La hipnosis ya que te conecta con estados de bienestar profundo.

¿Utilizas alguna de estas técnicas? ¿Crees que te contagias de los estados de los demás o se contagian ellos de los tuyos?

Mertxe Pasamontes