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Como muy bien explica la Wikipedia,  Mens sana in corpore sano es una cita latina de Juvenal. Su sentido original es el de la necesidad de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”.En cualquier caso, hace referencia a la unidad cuerpo-mente y a la necesidad de que ambos estén equilibrados. Curiosamente, la reciente neurofisiología ha descubierto que el ejercicio físico aumenta la plasticidad cerebral y por tanto puede ayudarnos a “ampliar el mapa”

Comenta Punset e su Blog que: hemos podido demostrar en los laboratorios que por término medio la salud física va pareja con la salud mental. El cerebrito de las ratas –de unos gramos apenas– se beneficia de la actividad física del resto del cuerpo. La ratita que ejercita su cuerpo con una simple rueda giratoria durante un par de horas diarias tiene mejor memoria y envejece más lentamente que la sedentaria.

Es frecuente encontrar personas que por sus muchas obligaciones diarias (especialmente laborales) descuidan casi totalmente la práctica del ejercicio físico. El problema es que no hace tanto que “descendimos de los árboles” y por tanto nuestro cuerpo no está preparado para un excesivo sedentarismo. Cuando eso se produce los problemas no tardan en aparecer: dolores varios (sobre todo de espalda), sobrepeso, decaimiento estrés, etc..

Está incluso demostrado que en situaciones de estrés o depresión estaría indicado (entre otras cosas) el  ejercicio físico ya que produce que se segregue oxitocina y ésta hormona desconecta la amígdala, es decir, el estado de alerta o supervivencia. La amígdala es una estructura del cerebro primitivo que se activa cuando nuestro cerebro interpreta una situación como potencialmente amenazante. Es una de las causas del mantenimiento del estrés y de las situaciones en que perdemos los nervios (la amígdala hace que actuemos impulsivamente, sin pensar, de ahí el eficaz truco de contar hasta 10 antes de dar una respuesta agresiva).

Por eso, una nueva sugerencia veraniega es que empieces a practicar algún deporte o actividad física, ahora que tienes tiempo y vas sin prisas. Puedes probar, experimentar, incluso hacerlo mal….No es necesario que te conviertas en campeón de nada, ni que consigas un récord, sólo que te muevas un poco más.

Intenta que se ajuste a tus características físicas y a tu gusto personal (muchas veces nos tomamos el ejercicio como una obligación y no como un rato de placer) y si además es algo que puedas hacer el resto del año, todo eso que tendrás ganado. Si el deporte no es lo tuyo, puedes bailar, patinar, o simplemente caminar a paso ligero. Con 30 minutos de caminata ligera tu cuerpo ya empieza a segregar endorfinas!

Otra opción es que pruebes alguna disciplina que combine cuerpo-mente como el Yoga, el Tai-chi, Chi-kung, etc…Los beneficios no se obtienen a corto plazo pero con el tiempo verás que cada vez te es más fácil conectar con tu centro.

En cualquier caso, el objetivo inicial es moverse: ¿has empezado ya? ¿crees que lo mantendrás tras las vacaciones?

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Mertxe Pasamontes