Una de las cosas que más tristeza me produce son las personas que teniendo ocasión de hacerlo, no viven. Personas que no viven plenamente por miedo a vivir. Que se dedican a sobrevivir sin moverse de la foto, anclados en su zona de confort, pero no por ello confortablemente instalados. Sólo conformados, que no es lo mismo que cómodos.

La vida no siempre es fácil y el cambio tampoco lo es. El cambio, muchas veces duele. Salir ahí fuera y atreverse a hacer algo distinto a lo que estamos habituados a hacer es un riesgo. No sabemos qué va a suceder  No sabemos si el resultado será satisfactorio o no. Ante esa incertidumbre algunas personas se convencen, aunque no sea cierto, de que están bien como están. De que más vale malo conocido que bueno por conocer. Fuerzan su mente a evitar la disonancia cognitiva y se acaban creyendo que están ante la mejor opción, que su vida no puede ser de otra manera, que cualquier otra opción sería peor, etc. Aunque en realidad no lo han probado, no pueden saberlo. Sólo se han convencido de ello para no tenerse que mover del sitio.

No estoy diciendo con esto que haya que cambiar a la fuerza, a toda costa. Que haya que adentrarse en terrenos resbaladizos por obligación. Nada de eso. Hacer cosas diferentes es obviamente opcional. Lo que no me parece opcional es no mirar de verdad a tu vida. No mirarte a ti mismo y preguntarte si eso es lo que realmente quieres que sea tu vida. No pararse a examinar minuciosamente tu día a día, lo que haces, lo que piensas y sobre todo, cómo te sientes. Y tras ese examen determinar si estás en realidad viviendo. Si te levantas cada día con ilusión. Si tu corazón se agita de alegría durante el día o se emociona ante algo. Si abrazas a tu pareja sintiendo de verdad amor por ella. Si miras a tus hijos y se te llena el alma. Si trabajas con la sensación de estar aportando algo valioso a los demás. Si a veces estás alegre sin saber porqué o triste sin motivo. Si te sientes vivo.

Hay diferentes formas de abordar ese proceso si has respondido que no a varios de mis comentarios. Veamos algunos:

- Pedir ayuda. Si no puedes solo, ¿qué problema hay en buscar ayuda?

- Descubrir cuál es tu pasión. Hacer algo que te apasiona facilita enormemente sentirte vivo.

- Otra opción es experimentar, en lugar de estar dándole vueltas a las cosas en la cabeza.

- Superar las barreras para el cambio.

- Aprender a mirar hacia dentro. Descubrirte, conocerte, son herramientas que te ayudan a realizar cambios.

Podrías seguir dando opciones, pero creo que no es necesario. Lo realmente importante es detectar ese estancamiento y querer hacer algo al respecto. El cómo lo vas a buscar si de verdad te interesa. Y sobre todo, soltar el miedo a vivir. Pues no podemos vivir permanentemente com miedo. Puedes leer este breve cuento de Eduardo Galeano:

El miedo global 

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. 
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. 
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. 
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. 
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. 
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas. 
Las armas tienen miedo a la falta de guerra. 
Es el tiempo del miedo. 
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. 
Miedo a los ladrones y miedo a la policía. 
Miedo a la puerta sin cerradura. 
Al tiempo sin relojes. 
Al niño sin televisión. 
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar. 
Miedo a la soledad y miedo a la multitud. 
Miedo a lo que fue. 
Miedo a lo que será. 
Miedo de morir. 
Miedo de vivir.

Así que sólo puedo decirte, vive. Vive sin miedo a vivir. Y disfruta hoy. Nunca sabemos cuando será demasiado tarde. Y recuerda lo que dice la frase ” Quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido equivale a mantenerse con vida pero no vivir“.

¿Vives intensamente? ¿Tienes miedo a vivir? 

Escuchar podcast:

Mertxe Pasamontes