El mindfulness es una de esas disciplinas que ha venido para quedarse. La definición más sencilla que podemos hacer de mindfulness es decir que es meditación. Su traducción al español suele hacerse por atención plena. Pero debido a la evolución y a la actualidad del término sería quedarnos algo cortos. Por eso trataré de explicar qué es el mindfulness y si es una disciplina que se adapte a ti. Aunque ya te avanzo que mi respuesta será que sí.

El interés creciente por el mindfulness no es sólo una moda sino que viene de un conjunto de factores. Explicados en, ( Mindfulness y neurobiología, de Vicente Simón)

–  La divulgación en occidente de las filosofías y prácticas orientales de meditación que comenzó en la segunda mitad del siglo XX  con numerosos jóvenes que fueron a Asia en busca de sí mismos y divulgaron esas prácticas a su vuelta.

– La consolidación del mindfulness dentro de las terapias cognitivas al ver su enorme eficacia terapéutica.

– Los avances en  neurociencia cognitiva que han permitido medir y objetivar los beneficios de la meditación.

Pero para entender mejor de lo que estamos hablando vayamos a la definición de qué es mindfulness que encontramos en el artículo de Vicente Simón, Mindfulness y psicología, presente y futuro publicado en la revista del Colegio de psicólogos de Valencia:

Según Jon Kabat-Zinn (1994): prestar atención de una manera especial: intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar. Y según el propio Simón: la capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento.

En el mindfulness se desarrolla el Yo observador, esa parte de la mente que puede ser consciente de lo que estamos pensando y sintiendo, sin identificarse con ello. Es esa parte que nos dice: ah, bien, esto es un pensamiento. O esto es un sentimiento. Es el también llamado metapensamiento. Es una parte de la mente que no puede ser observada y que si la trabajamos, siempre está ahí, presente e inamovible. En palabras de Simón:

Una de las consecuencias de mantenerse en atención plena es que se va tomando conciencia de la propia conciencia. Es decir, que además de ser consciente de los contenidos de la conciencia, poco a poco, con la práctica, vamos haciéndonos plenamente conscientes de que la conciencia y sus contenidos son dos cosas diferentes. Habitualmente, la mayoría de seres humanos vivimos identificados con los contenidos de la conciencia. Con la práctica continuada de la atención plena, vamos dándonos cuenta de que lo que permanece no son los contenidos, que cambian constantemente, sino la propia conciencia, que siempre se encuentra en la base de la experiencia.

Para practicar mindfulness o meditación vas a tener que sentarte en silencio y tratar de que tu pensamiento no divague demasiado. Existen diversas técnicas tanto de concentración en un punto como las llamadas de campo abierto, de observación de los elementos de la mente sin aferrarse. La práctica habitual se realiza sentándose en una silla o en el suelo (según tu condición física y nivel de práctica), con los ojos cerrados o semiabiertos (según la técnica) y siguiendo una serie de pasos para ir sosegando poco a poco la mente. La respiración es el foco de atención más frecuente, porque siempre está ahí y además su cadencia facilita la práctica. Pueden usarse grabaciones como guía y para practicar diferentes aspectos más allá de la focalizacion, como por ejemplo las prácticas de la compasión.

No hay apenas contraindicaciones para meditar. Casi cualquier persona puede hacerlo. Entre los beneficios del mindfulness se encuentra un aumento de la capacidad de concentrarse y focalizarse, mayor claridad metal, ser más ecuánimes con nosotros mismos y los demás y mayor serenidad. Con la práctica nos vamos conociendo mejor a nosotros mismos y aumenta  nuestra capacidad de tomar mejores decisiones.¿Y a qué contribuye todo ello? A vivir más felices. Y además, más felices con lo que realmente somos.

Por eso si me preguntas si el mindfulness es para ti, solo puedo responderte que si quieres conocerte mejor, estar más sereno y vivir más feliz, mi respuesta es sí. Sólo me queda aconsejarte que te busques un buen guía que te ayude a encontrar cuál es el mejor método y ritmo para ti para iniciarte en la práctica. Y que sepas que también es una ayuda complementaria en la terapia que puede facilitarte avanzar más rápido y mejor.

¿Te gustaría practicar mindfulness?

Mertxe Pasamontes