munch_grito_bEl tema de las neuronas espejo ya los hemos tratado otras veces y resulta fundamental a la hora de entender porque funciona la empatía y cómo aprendemos del ejemplo ajeno (aunque haya quien lo ponga en duda, la mayor parte de nuestro aprendizaje se produce por observación e imitación). Por ello, los estudios que nos acercan a un mayor conocimiento de este hecho, descubierto originalmente por Giacomo Rizzollatti y ampliado por los estudios de Ramachadran, nos ayudan a entender cómo conectamos con los demás.

Es interesante la aparición de nuevos estudios como el de Stuart W. G. Derbyshire de la Universidad de Birmingham que ha encontrado que a las personas que dicen sentir el dolor ajeno (en este caso físico), se les activan en el cerebro al ver como otras personas sufren, las zonas responsables del dolor. De alguna manera lo están sintiendo. Esto es conocido como sinestesia tacto- espejo.  Eso explicaría la sensibilidad de algunas personas al sufrimiento ajeno. También resulta significativo, que en el mismo estudio había otras personas que no conectaban prácticamente nada con el dolor ajeno, lo que nos hace preguntarnos si es esa una conducta aprendida o biológica, o una mezcla de ambos,  de manera que habría personas menos predispuestas que otras a percibir el dolor ajeno.

A falta de nuevos estudios, que sería interesante que también fueran longitudinales para ver si son características que evolucionan con el tiempo, podemos empezar a deducir (como ya decía Goleman) que algunas personas parecen estar mejor predispuestas que otras para la empatía y la conexión con los demás. Las consecuencias que se derivan de esto, son múltiples pero una de ellas es que la educación emocional en la escuela y durante la infancia, como sugieren autores como Punset, puede ser la única vía para desarrollar la capacidad de conectar con los demás y hacer de este un mundo más justo.

De manera intuitiva, ¿crees que conectas bien con los demás? ¿Sientes el dolor ajeno como si fuera propio?

Mertxe Pasamontes