Vivimos tiempos revueltos, confusos, tiempos de engaños y medias verdades. Encontramos mentiras y además sostenidas en el tiempo en múltiples ámbitos. En algunos, como en el político, casi nos las esperamos. Lo cuál no dice mucho de los valores de nuestra sociedad, ya que estar esperando que nos engañen no es un postura muy lógica. En ámbitos como el deportivo, con casos tan sonados como el dopaje de Lance Amstrong, se nos derrumban mitos y nos hace dudar de cuántos más no estarán afectados. Como dice la sabiduría popular la mentira tiene las patas cortas, pero a la vez tiene un alcance largo porque salpica todo a su alrededor. Cuando la sombra de la duda se cierne sobre un grupo de personas, sobre unos profesionales, como el caso del ciclismo citado, todo queda ya bajo sospecha. No podemos evitar preguntarnos cuantos más pueden haberlo hecho.

Como dijo muy sabiamente Abraham Lincoln : “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo“. Pero esa frase tiene una parte muy perversa: puedes engañar a algunos todo el tiempo. Y en eso se basan algunas personas para vender humo, para hacerte creer cosas imposibles, para como se dice vulgarmente venderte la moto. Su target no es el que quiere algo auténtico y genuino, sino el que quiere la mentira de turno. Y sí, puedes estar pensando que a ti eso nunca te pasa, pero lamento decirte que posiblemente si que te sucede en alguna área de tu vida, aunque ni tan solo seas consciente de ello. Porque todos tenemos puntos ciegos y por ahí es en dónde mejor se cuela una mentira.

Y voy a explicarte cómo sucede eso con diferentes ejemplos:

1. Te encanta la tecnología y los productos de última generación. Cuando sale uno te pones en la lista de espera para ser el primero en tenerlo. Ese deseo de tener lo más nuevo te hace totalmente susceptible, casi indefenso, ante las marcas. Porque incluso que te estén timando, que te estén dando algo que no cuesta lo que vale, posiblemente no vas a poder verlo.

2. Estás pasando un mal momento en tu vida, parece que todo te sale mal. Pero no eres muy proclive a hacer grandes esfuerzos para cambiar las cosas. Y encuentras a un Coach que te vende el milagro, el cambio en siete pasos, el alcanzar tus sueños en un plis plas. Y acudes a él para que eso suceda. Y cuando no suceda, es posible que te des cuenta que te engañó, pero  también puede pasar (conozco casos de esos de primera mano) que te creas que no te sucedió porqué no quisiste el milagro con el suficiente ahínco.

3. Votas a un partido político porque sus principios, su programa electoral, coinciden con el modo en que tú ves la vida. Luego gobiernan y hacen literalmente lo que les sale de las narices. Tú te das cuenta, no eres tonto. Pero cuando vuelve a haber elecciones, les vuelves a votar porque en el fondo no quieres aceptar que te engañaron y te consuelas con frases del tipo “todos son iguales” o “los otros son peores”….

4. Estás deseando ser amado o amada. No has tenido mucha suerte en las relaciones de pareja y buscas desesperadamente a alguien que te quiera. Encuentras a alguien que te parece el hombre o la mujer de tu vida. Hay muchos indicios de que algo no cuadra, tus amigos te advierten de que tengas cuidado, pero la persona te dice que te adora. Dejas de ver todos esos indicios y te enamoras perdidamente. Y un día, como dice Serrat te despiertas “chupando un palo sentado, sobre una calabaza”. Y no entiendes nada…

5. Te has engordado y necesitas unos pantalones nuevos. Vas a la tienda y te coges unos de la talla que llevabas antes de engordarte. Te los metes con calzador (llevan Lycra y ceden un poco) y le preguntas a la dependienta, si se te ven pequeños. La dependienta te dice que no, que se te ven bien y te los llevas. El primer día que los estrenas te sientes embutida como una morcilla, pero te dices que esa es tu talla y que además seguro que perderás en breve uno o dos kilos…

Podría seguir poniendo ejemplos hasta llenar varios post, pero creo que estos son suficientemente ilustrativos de diferentes engaños- autoengaños y con grados de intensidad variados. Lo importante es que te des cuenta de dos cosas: es posible que te encuentres con personas que no te digan toda la verdad, o te mientan directamente. Porqué la gente hace eso sería tema de otro post. Dado ese hecho, cuanto mejor te conozcas, cuanto más abiertos tengas los ojos, más sencillo es que no te dejes engatusar. No se trata de que tengas que estar desconfiando todo el tiempo, pero si te conoces bien y tus puntos ciegos son pequeños porque has hecho un buen trabajo personal, te darás cuenta de esas faltas de honestidad porque no estarás tan enganchado a tu ego y sus necesidades.

Conocerse te hace libre. Libre de decidir, de actuar, de sentir, de elegir.Te abre a una vida “fuera de Matrix”. Una vida en la que tú seas el dueño de ti mismo y no un títere de tu propio ego. En la que tu personaje no lleve las riendas. No hay que tener miedo a descubrir quién eres.

Por eso te dejo con estas preguntas: ¿Crees que merece la pena conocerse bien? ¿Es importante detectar los puntos ciegos? ¿Te identificas con alguno de los casos citados? 

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Mertxe Pasamontes