Ir-acompañado

En nuestra época es muy habitual que las personas quieran crecer y avanzar, desarrollar al máximo todo su potencial. Hace 40 años las prioridades eran otras. Porque es obvio que para querer crecer y avanzar, por lo menos en la sociedad occidental, primero hay que tener las necesidades básicas cubiertas. Pero una vez eso sucede, muchas personas suelen hacerse la pregunta: ¿Y ahora qué? ¿qué mas puedo hacer? ¿cuál es el sentido de mi vida?

La proliferación de la autoayuda ha sido uno de los modos de dar respuesta a esa necesidad que se ha ido incrementando con el paso de los años. El campo de la autoayuda es muy amplio y ahí cabe de todo. Desde autores con libros muy serios y bien fundamentados, a colecciones de perogrulladas e incluso a afirmaciones más falsas que ciertas. Sobre todo en el sentido de que porque algo le haya funcionado a una persona no significa que le vaya a funcionar a otra y mucho menos que sea válido para todo el mundo. Para que una técnica o procedimiento tenga validez se necesita bastante más que el hecho de que yo lo probé en un determinado momento de mi vida y me fue bien. No digo que el hecho de probar aquello sobre lo que escribes no sea bueno, que lo es. Sino que se necesita algo más que la propia experiencia para afirmar que es válido y generalizable.

Por todo ello la persona que quiere avanzar por su cuenta, se encuentra con varias dificultades. La primera es elegir el camino a seguir. Porque aunque a un nivel muy muy general, todos los caminos conduzcan a la meta, algunos lo hacen de un modo lento, farragoso y que dificulta mucho más su culminación. Y una vez elegido el camino, escoger buenos materiales de la oferta tan amplia, también es complicado. De ahí la importancia de buscar ayuda.

A eso se le añade algo que ya he comentado con anterioridad y que resumiré en una frase: tenemos la tendencia de hacernos trampas al solitario. Cuando tratas de cambiarte a ti mismo por tu propia cuenta, careces totalmente de la mínima objetividad necesaria. Te estás mirando desde dentro de tus propios ojos, con tus propios condicionantes y tus creencias más arraigadas. Tu ego está tomando totalmente el mando del posible cambio. Es muy fácil que hagas un cambio en apariencia que en realidad resulta ser lo mismo bajo otra forma. Por eso es también conveniente buscar ayuda.

En muchos lugares esto no haría falta explicarlo de lo obvio que resulta. Pero especialmente en España, hay que hacerlo. En la cultura española existe una creencia muy arraigada y es que si haces algo por ti mismo, sin ayuda, eso tiene más valor. Y sí, tal vez lo tenga. Pero ¿cuántas veces falla? ¿o sale peor de lo que podría haber salido? ¿o mucho más lentamente? Teniendo además en cuenta que cuando vas a un psicólogo o coach, en realidad los cambios los estás haciendo tú. El terapeuta o coach te puede ayudar a ver con más claridad, a tener más motivación, a ser más objetivo, a tomar las decisiones con más criterio, a no engañarte a ti mismo, etc. Pero el cambio lo vas a tener que hacer tú. ¿Quién si no?

Otro prejuicio muy arraigado es que si lo haces con ayuda de alguien, te estás volviendo dependiente. Y que además, como he dicho antes, tiene menos valor. La idea esa de la dependencia la verdad es que es bien curiosa. ¿Hablar con alguien te hace dependiente? ¿No consultas algunas de tus decisiones con tus familiares y amigos? ¿No les explicas las cosas que te suceden? ¿Eres pues dependiente de ellos? Al final la decisión la tomas tú. Y lo mismo sucede cuando vas a un terapeuta.

Una de la estructuras fundamentales para explicar una historia es la basada en el Viaje del Héroe de Joseph Campbell. Muchas de las más populares películas de nuestra época, como Star Wars, siguen esos principios. Es una estructura muy antigua, ya presente en la Odisea de Homero, ya que es algo consustancial con el ser humano. El héroe, por explicarlo de modo simplificado, tiene un destino que cumplir y en el camino irán surgiendo numerosas pruebas que tendrá que superar. Para hacerlo contará con la ayuda de un mentor. En el caso de Star Wars, en la primera trilogía, ese mentor es Yoda. Yoda es quien le enseña al héroe a verse a si mismo, a conocer sus luces y sus sombras y a superarse. Es una figura esencial del relato.

Y ese papel es el que cumple un buen terapeuta o coach. Estar ahí para que realmente puedas superar esos obstáculos que surgirán cuando quieras hacer un cambio real y profundo. Si lo único que quieres es hacer un cambio aparente sin cambiar nada, te basta con un libro de autoayuda. Pero si quieres de verdad salir al encuentro de tu destino y cumplirlo, ve acompañado. La vida es demasiado corta para estar dando vueltas en círculo sin llegar a ningún lugar. O lo que es peor, llegando al lugar equivocado.

¿Hasta dónde quieres realmente llegar?