¿Queremos de verdad estar sanos?

La mayoría de las personas quieren estar sanas. Lo que no es tan frecuente como debería es que ese deseo se vea acompañado de un estilo de vida saludable. Muchas veces priorizamos las soluciones fáciles sobre aquellas que cuestan algo más de esfuerzo, o simplemente implican más tiempo. Muchas personas prefieren tomar una píldora para dormir, que hacer los cambios que les permitirían dormir muy bien sin pastillas. O tomarse una pastilla para rebajar el colesterol en lugar de hacer una dieta más saludable. Y ya no entro en el delicado tema de la salud mental. España encabeza la lista de países con mayor consumo de ansiolíticos del mundo. Ansiedad que muchas veces se resolvería fácilmente con unas cuantas sesiones de terapia y unos pequeños cambios de estilo de vida. Pero la pastilla es una solución más fácil, aparentemente, no requiere cambiar nada y el efecto es inmediato. Y la persona, ante esa supuesta facilidad, minimiza los efectos secundarios que provoca el uso habitual de los ansiolíticos en el tiempo.

Ejercicio físico y estado de ánimo

Esa manera de funcionar con la ley del mínimo esfuerzo hace que en ocasiones surjan estudios que casi parecen de risa. Porque tratan de probar cosas que son prácticamente de sentido común. Pero ya sabemos que el sentido común es el menos común de los sentidos.  Uno de esos estudios, que no es de risa, tomó un grupo de mujeres en deprivación de sueño (definido como dormir menos de 6.5 horas por noche). Por la mañana estas mujeres se sentían bajas de energía. ¿Qué hace la mayoría de la gente en esa situación? Tomarse un café. ¿Y qué ha demostrado tener mayor efectividad que un café?  Subir escaleras a intensidad moderada durante diez minutos. El efecto de ese ejercicio en el nivel de energía, según mostraba el estudio, era más intenso y duraba más tiempo que una taza de café. Pero aún así, la mayoría de la gente prefiere y preferirá, tomarse el café. Aunque sea menos efectivo.

Y como ejemplo añadido, cito una técnica eficaz y comprobada para cambiar de inmediato el estado de ánimo que es la respiración. Y sin embargo se utiliza poco a pesar de ser tan sencillo. O quizás por eso, porque es tan sencillo que no parece importante. Y la realidad es que puedes cambiar radicalmente como te sientes con una respiración de unos cinco minutos.

Yoga y depresión

Hace poco comenté sobre un estudio sobre el Yoga y la depresión en que el Yoga se mostraba como una herramienta muy eficaz para mejorar los estados depresivos, incluso aquellos síntomas residuales y difíciles de mejorar con otras estrategias. Recientemente se ha publicado otro estudio en la misma línea. En este caso se ha hecho con Hatha yoga (con lo que se está viendo que diferentes técnicas de yoga se muestran igualmente efectivas) y en población occidental. Primero se llevó a cabo en la India pero quisieron replicarlo con población occidental para minimizar el factor cultural. Es posible que en la India que hay una mayor tradición de práctica de yoga, las personas tengan más confianza en los beneficios terapéuticos del yoga. Por eso se hizo con personas occidentales que no tienen esta influencia cultural tan marcada. En este caso la práctica de yoga se realizó dos veces por semana durante ocho semanas. La muestra era pequeña, 38 participantes, por lo que los autores son prudentes en sus conclusiones. Pero lo cierto es que los pacientes mejoraron sus síntomas depresivos solo con el yoga. Esto abre una vía de esperanza tanto como medida de prevención para la depresión como en su uso como tratamiento complementario a una psicoterapia.

Buenos hábitos y sumar esfuerzos

¿Y por qué hablo de uso complementario? Mi experiencia clínica, que ya ronda los 25 años, me ha hecho ver que los mejores tratamientos son los que suman fuerzas. Y la mejor prevención también iría en ese sentido. Si tienes unos hábitos saludables, comes bien, realizas un buen descanso y haces un poco ejercicio físico, tienes una gran parte de la partida ganada. Si además le añades unas buenas relaciones sociales ya la partida es casi tuya. Y  si además lo rematas con algo de coaching o terapia, no solo estarás bien sino que brillarás en tu máximo potencial. Y más rápidamente que si lo hicieras por tu cuenta.

Todos tenemos un mapa mental, un modelo del mundo a través del cuál filtramos la realidad. Y nos construimos una narrativa, una historia de lo que pensamos que es nuestra vida, el mundo, los demás, incluso de cuál es el sentido de la vida. Pero ese mapa mental no es inamovible. Se puede modificar. Ese es el objetivo de la terapia y el coaching. Ampliar y elevar tu conciencia. Ampliar tu mapa mental para que tengas muchas más opciones de respuesta y así puedas tomar mejores y más eficaces decisiones. Y con esas mejores decisiones, obtendrás mejores resultados. Y eso reforzará así a su vez ese nuevo mapa, dándote otra vez de nuevo más posibilidades. Es un círculo vicioso pero en este caso positivo.

Cuida tu cuerpo. Cuida tu mente. Amplia tu conciencia. Y sé feliz.

¿Mueves el cuerpo? ¿Cuidas tu mente? 

Mertxe Pasamontes