La zona de comodidad

Estás harto de leer sobre el salir de la zona de comodidad. Pero ¿sabes porqué estás harto? Sí, porque es como un mantra de la autoayuda y lo repite todo el mundo sin cesar. Pero profundicemos un poco más en qué es lo que te harta. Has acertado, que en realidad no lo haces. Es ahí en donde se produce el hartazgo. En que te repiten algo que te resistes a hacer. En el hecho en que procrastinas los cambios a realizar incluso cuando en la situación actual no estás en realidad nada cómodo. Porque lo peor de todo es eso. Las personas que se encuentran infelices con su vida, o con su manejo emocional, o con su trabajo o con lo que sea, pero siguen ahí esperando que suceda un milagro.

Y hay otro inmovilismo, el del “que me quede como estoy”. Es natural el deseo humano de confort y seguridad. Pero la realidad es que choca contra las leyes de la naturaleza y de la vida, porque nunca nada se queda como está. Todo está en permanente cambio y nosotros nos transformamos de manera inevitable. Así que la resistencia al cambio no deja de ser una resistencia a la vida, al fluir natural  de la existencia. Dice la gran maestra budista Pema Chodron: Alejarse del confort y la seguridad, dar un paso hacia lo desconocido, incierto e inestable: eso es lo que llamamos liberación.

¿Por qué no quieres salir de tu zona de comodidad?

Hay muchas razones para quedarte acodado en tu zona de comodidad cruzando los dedos para que nada cambie o nada suceda. Te voy a dar algunos ejemplos:

  • El miedo a lo desconocido. O a que la situación pueda empeorar.
  • El aferrarse a lo que ya tienes aunque no sea del todo bueno, de nuevo por miedo a que lo que venga sea peor.
  • El temor a la incomodidad. Sí, parece muy básico pero muchas veces temes sentirte incómodo, incluso cuando esta incomodidad pueda ser muy pequeña.
  • El autoengaño de que en realidad ya estás bien como estás, aunque no sea cierto. La creencia falsa de que si ya se está bien ya no es necesario crecer. El aprendizaje y el crecimiento son los motores de la vida.
  • La pereza. El hecho de no tener ganas, de no quererte esforzar ni lo más mínimo en hacer cambios.
  • El conformismo. El creer que ya estás bien como estás o incluso que no te mereces nada más.
  • El temor a experimentar emociones incómodas o que no sepas cómo manejarlas.
  • La falta de confianza en ti mismo: no estar seguro de si serás capaz de afrontar los cambios.
  • La falta de práctica. Llevas tanto tiempo ahí que no sabes ni cómo salir.

¿Cómo salir de tu zona de comodidad?

La premisa básica es que te hagas consciente de cuál es realmente tu situación actual en determinado ámbito. Que de verdad te visualices cómo estás,  y además sin ningún disimulo. Por poner un ejemplo de algo que conozco bien (tengo montado el curso de Disfruta comiendo y mantén tu Peso Ideal)  vamos a suponer que te sobran diez kilos. Puedes adornarlo, pintarlo de colores, decir que eres de hueso ancho, que no tienes tiempo o lo que quieras, pero la evidencia está en la báscula. ¿De qué depende que hagas un cambio en tu hábitos alimentarios y te decidas a bajar esos kilos? De cuanto te molesten o de la urgencia que tengas por hacerlo. Si acudes al médico y te diagnostica una Diabetes Tipo 2 y te dice que te has de poner a dieta ya mismo porque estás en riesgo, o te detectan un riesgo cardiovascular, correrás a perder esos kilos. O si te ves a disgusto cada vez que te vistes e ir a comprar ropa te supone un suplicio. O si vas a la playa y no sabes cómo taparte con el pareo de lo incómoda que estás. Si el dolor es grande, lo harás.

La pega de esperar a que el dolor sea muy intenso para iniciar un cambio es que a veces el problema se ha hecho muy grande y a veces crónico. Bajar cinco kilos, por seguir con el ejemplo, cuesta muy poco. Bajar veinticinco un montón. Por eso lo ideal sería proponerse retos a pesar de no estar en una situación demasiado negativa. Como decía Steve Jobs: Permaneced hambrientos, permaneced alocados!

Actitudes a practicar

Por eso la actitud, en lugar del miedo y el conformismo debería ser conectar con:

  • Estar abierto al cambio y a vivir en la incertidumbre. Como decía Tom Peters “acostúmbrate a estar cómodo en la incomodidad”.
  • Vivir la vida con curiosidad y apertura
  • Ver cada nueva opción de cambio como una oportunidad y un descubrimiento
  • Vivir el presente. Disfrutar del momento en lugar de tener la mente anclada en el pasado.
  • Dar la bienvenida a las emociones y a vivirlas tal como vengan.
  • Entender que sentir algo de miedo ante lo nuevo es natural. Pero tener el coraje de hacerlo aunque te pueda asustar un poco.
  • Aceptar que te puedes equivocar. Pero si no te das la opción de equivocarte, nada nuevo puedes aprender.
  • Confiar en tus propias capacidades.

Y si no te ves capaz de conectar con estas actitudes, si estás atascado en tu situación actual, plantéate en serio hacer conmigo un proceso de coaching. No puedes vivir tu vida  a medias, como respirando poquito y tratando de sobrevivir. La vida ya se vuelve por si sola monótona y aburrida. Has de vivir con ganas, con apertura, con ilusión. Como dijo Les Brown: Apunta a la luna. Incluso si fallas aterrizarás entre las estrellas.

¿Estás dispuesto a salir de tu zona de comodidad?

Libros recomendados:

 

Mertxe Pasamontes