He hablado en bastantes posts de ser tú mismo, de descubrir a tu personaje y el guión de vida que te empuja, de reencontrarte y del precio que pagas por ser auténtico. Todos esos posts, desde distintas perspectivas  son una llamada a mirar en tu interior, conocerte y ser quién realmente eres. Es decir, poder ir por la vida siendo de verdad tú mismo. Porque aunque parezca sencillo, saber quién eres, no lo es. Para conseguirlo hay que ir sacando una a una todas esas capas que nos hemos puesto, esas que construyen nuestro personaje y que hacen que muchas veces hayamos perdido el contacto con nuestro verdadero Yo. Pero a esa dificultad se le añade además, el miedo que a veces nos provoca descubrir en nuestro interior algo de nosotros mismos que no esperábamos. O descubrir algo que nos indique que no estamos en el lugar adecuado y que por tanto, para sintonizar con nuestro interior deberíamos hacer cambios en el exterior.

Para ilustrarlo con un ejemplo podemos leer este cuento clásico de la India:

Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:

-Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre?

Pero el tigre-oveja baló asustado.

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.

-Pruébala -le ordenó el tigre.

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.

 

Como le sucede al tigre, nos han dicho multitud  de veces a lo largo de nuestra vida, desde que eramos niños,  quiénes se supone que  somos, cómo debemos comportarnos, quién nos conviene y quién no, qué tenemos que ser en la vida y un largo etcétera.  Y eso ha continuado y continua en la vida adulta, en todos los órdenes imaginables, desde cómo se supone que debemos vestirnos hasta qué es el éxito o qué es la felicidad. Así que es posible que ya no sepamos quién somos realmente y qué es lo que de verdad nos gusta y nos conecta con nosotros mismos. Es difícil sustraerse a todas esas influencias, pues como el tigre, si vivimos entre ovejas, acabamos sintiéndonos y creyéndonos ovejas, aunque esa no sea nuestra verdadera naturaleza.

Y para volver a descubrir esa esencia, ese Yo perdido, hay que experimentar. No se puede descubrir mentalmente, ya que la mente es uno de las principales obstáculos ya que es desde ahí desde donde construimos ese Yo idealizado. La mente nos sirve para darnos cuenta de que tal vez no seamos ovejas, pero como el tigre sólo podremos saber si lo somos o no,  probando la carne. Y eso supone salir de verdad de la zona de confort, hacer cosas diferentes a las que solemos hacer, probar, experimentar, atreverse a ir un paso más allá….Serán todas esas experiencias las que nos ayudarán a sentir cosas diferentes, a notar desde nuestro propio cuerpo si algo se mueve en nuestro interior. No es un camino fácil ya que la tendencia es buscar experiencias que nos confirmen que somos ovejas, pero puede hacerse. Y aunque parezca que barro para casa, mejor con ayuda externa (yo misma es lo que hago para seguir trabajando en mí misma). Pues sólo otro tigre puede ayudarte a ver que tú también eres un tigre.

¿Te atreves a descubrir quién eres? 

Escuchar podcast:

PD: Si quieres, puedes comprar mi nuevo Ebook, Rompe tus cadenas mentales. Y atrévete a cambiar.