Blue-Lagoon

En el año 2000, cuando aún no se había oído hablar del 2.0 ni de nada que se le pareciera, apareció el libro el Manifiesto Cluetrain, con sus 95 tesis, de los autores  Rick LevineChristopher LockeDoc Searls David Weinberger. Once años después el libro sigue teniendo vigencia pues sus tesis siguen siendo aplicables en su mayor parte. Tal vez como dicen los autores, porque en el fondo no están hablando más que de comunicación humana, aunque la contextualicen en la Red. Pero sigue siendo comunicación humana, aunque muchas empresas e incluso algunas personas (ahora que es la época dorada de los Community managers) aún no lo hayan entendido. Y también, porqué negarlo, porque sobre todo las empresas y lobbys no quieren soltar su parcela de poder. Y seguir las Tesis del Manifiesto, ser más transparentes,  les obligaría a hacerlo.

En el prólogo  Thomas Petzinger Jr. empieza explicando un sencillo principio físico: “Se coge un cazo con agua por encima del punto de congelación. Ahora, hay que calentar el agua y esperar. Sube la temperatura. Esperamos un poco más. Hasta los 99ºC, no hay cambios significativos. Pero luego la temperatura sube un insignificante grado más, y ¡zas! El cazo se convierte en un convulso caldero lleno de vapor”. Y ese grado, es lo que denomina el punto de inflexión. Ese punto que marca un antes y un después, que hace que algo ya no sea lo mismo que era hasta ese momento. Eso sucede en los negocios y también en la vida. Hay un día en que sucede algo y no vuelves a ser el mismo. Aparentemente lo eres, pero tu sabes que algo importante ha sucedido en tu interior.

Internet ha sido uno de esos puntos de inflexión en la historia de la humanidad. Supongo que los años venideros, con la distancia que nos da el tiempo, nos proporcionarán análisis de cuál ha sido su impacto real, pero ya hoy mismo podemos constatarlo. Estoy segura de que si las estructuras del poder hubieran previsto que la tecnología permitiría que los ciudadanos tuvieran voz propia y fueran escuchados, no hubieran permitido el desarrollo de Internet. Pero por suerte, no lo hicieron. En sus primeras etapas era un producto caro, altamente especializado, con ordenadores y conexiones lentas, casi sin interacción. Pocos podían acceder y poco podía hacerse cuando accedías. Pero en pocos años los avances se sucedieron a una velocidad de vértigo y hoy en día incluso empieza a reclamarse el acceso a la Red como derecho universal.

Y uno de esos impactos es que la Red ha dado, tal vez por primera vez, voz a las personas. Y como dice la 3ª tesis: las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se llevan a cabo con voz humana. Y eso es algo que nos puede gustar o no, pero que es así. Eso hace que en ocasiones escuches en la Red cosas que te parecen absurdas o poco fundamentadas, pero también hace que cualquiera que pueda disponer de una conexión (queda aún mucho camino por recorrer en este aspecto), pueda tener voz. Es algo tan grande que creo que a veces nos olvidamos de ello. Nos hemos acostumbrado. Pero sigue siendo una oportunidad tal vez única. Como dice la bien escogida (por los autores del Manifiesto) cita de Herman Melville: Permítanos hablar, aunque mostremos todos nuestros defectos y debilidades; porque ser débil, ser consciente de ello y no esconderlo es una señal de fortaleza… Y añaden otra impactante cita de David Whyte: La voz surge literalmente del cuerpo como una representación de nuestro mundo interior. Contiene nuestra experiencia del pasado, nuestras esperanzas y miedos para el futuro, y el eco emocional del momento. Si no transmite nada de eso, puede que sea una voz enmascarada y, cuando enmudece la voz, cualquiera que escuche sabe intuitivamente que no estamos del todo.

Por ello, entre las muchas lecciones que pueden extraerse del Manifiesto Cluetrain, una que me parece importante es la de hablar con tu verdadera voz. Tanto si eres una empresa, como un profesional o un particular. Es obvio que puedes aprovechar el anonimato de Internet para inventarte un personaje o para insultar a alguien que te cae mal o cualquier bobada que se te ocurra. Cada uno puede usar su “conexión” y su tiempo como mejor le parezca. Pero la realidad es que las voces más auténticas acaban siendo las más escuchadas. Puede que tu mensaje sea para unos pocos, pero esos pocos te escucharán de verdad. Las voces “enlatadas”, más tarde o más temprano, cansan.

Y eso no quiere decir que tengas que soltar todo lo que se te pase por la cabeza. Pero sí que lo que digas, sea lo que realmente está en tu cabeza y en tu corazón. Y como decía antes, puedes optar por inventártelo todo, crear un personaje, ofrecer una versión idealizada de tí mismo….eres libre. Pero sería una lástima utilizar esa libertad para ser otra persona. Tal vez no tengas otra oportunidad tan directa y fácil de ser tu mismo. Eso es realmente la marca personal. Lo demás, son técnicas de marketing para venderte mejor. Tú eliges pues, ser una marca personal o ser un producto más de los que se ofrecen en el mercado. O ser una simple invención. La elección es sencilla o terriblemente complicada. Tu decides.

¿Hablas en la Red con tu verdadera voz? ¿Y en el mundo offline?

Si quieres escuchar el post en formato podcast aquí lo tienes:

Mertxe Pasamontes