Un encuentro real es la única manera en que podemos encontrarnos de verdad con otra persona, estando totalmente presentes y dejando que todo nuestro ser fluya y se comunique con el otro. No es fácil tener momentos como este, pero cuando suceden, son tan auténticos que además de disfrutarlos plenamente podemos reconocerlos con facilidad.

Y hago esta breve introducción porque quería que este post fuera un poco diferente ya que es el número 500 que escribo en el Blog. No suelo andar celebrando cada cifra, pero 500 post me parecía ya una cantidad razonable para compartir con todos vosotros una pequeña reflexión más personal de lo que es habitual. Porque una cosa es cómo empiezas un Blog y otra cómo lo continuas, tanto por la frecuencia de publicación, como por el hecho de ir ajustando los contenidos e incluso ir construyendo lo que podríamos denominar un estilo propio.

Por eso, a pesar de haber empezado  casi sin tener ni siquiera un objetivo claro , a medida que he ido avanzando en la publicación de post, mi pretensión ha sido cada vez más el conseguir tener un momento de la verdad, un encuentro real con cada uno de los lectores, un instante en que no te sientas solo, en que cualquier sensación de alienación desaparezca, en que cada uno pueda ser quién realmente es.

Un momento para dejar de controlar, para soltar cualquier necesidad de que algo en concreto suceda, para simplemente dejar que pase lo que tenga que pasar. Quizás para darse cuenta de que podemos estar abiertos, bajar la guardia, derribar nuestros muros de protección y dejar que las palabras nos arrastren a lugares tal vez nuevos, tal vez desconocidos, pero en los que podamos descubrir algo nuevo, distinto e incluso inesperado en nosotros mismos.

He intentado propiciar en la medida de lo posible esos instantes en que nuestro corazón se libera, en que fluye, en que sentimos la emoción que produce el descubrirse y esa sensación se acrecienta y vislumbramos aunque sea un sólo destello de quién realmente somos. Sé que es una pretensión ambiciosa y que en muchas ocasiones no habrá sucedido nada de todo esto. Pero no por ello cejo en mi empeño. Es por ese motivo que trato de no dogmatizar, de simplemente dar ideas, ofrecer propuestas abiertas, lanzar preguntas, con el fin de que cada uno pueda aplicar aquello que le sea útil y dejar de lado lo que no. Y usar todo eso como una palanca más que te ayude a encontrar tu camino, a sabiendas que el único camino que merece la pena recorrer es el que te lleva tí mismo.

Y si en algunas de estas lecturas o tal vez escuchando los podcast, has podido recorrer aunque solo sea un paso de ese camino, consideraré que el trabajo y el esfuerzo realizado han merecido la pena. Porque además, en ese camino hacia mí misma también me encuentro yo, así que es posible que algunos trechos podamos recorrerlos juntos, incluso que caminemos cogidos de la mano.

Gracias por estar ahí y sólo puedo preguntarte ¿seguimos caminado juntos?. 

Si quieres escuchar el post en formato podcast aquí lo tienes:

Mertxe Pasamontes