vacacionesEn este momento del año, en que mucha gente viaja o sale de su casa por unos días, es quizás uno de los mejores momentos para hablar de vacaciones mentales. Siendo un concepto fácil de entender (tal vez un darnos vacaciones de nosotros mismos) no lo es tanto fácil de aplicar.

Cuando hablamos de activar el lóbulo frontal para salir de nuestros comportamientos rutinarios, uno de los modos de hacerlo es viajar (el mismo Dispenza lo propone en su libro). Viajar nos permite visitar nuevos lugares (lo nuevo es la materia de la que alimenta el lóbulo frontal), nuevas culturas y costumbres, etc. Por tanto, una viaje nos tendría que permitir romper algunos patrones automáticos de pensamiento y por tanto, darnos la oportunidad de desarrollar otro nivel de conciencia, una vivencia más en el aquí y ahora.

Pero esto generalmente no sucede. ¿A que es debido? A que la mayoría de las personas viajan con su mapa mental por delante, es decir, no con la idea de ampliarlo y flexibilizarlo, sino con la idea de que lo que ven y viven durante el viaje, encaje en su mapa. Siguen con sus patrones automáticos, sólo que a unos cuantos kilómetros de sus casa.

¿Cómo podemos evitarlo? Una pequeña lista de pistas:

Crea tu día. Práctica esta habilidad que ya comentamos, cuando te despiertes en vacaciones.

-Vive el momento. Olvídate del pasado y del futuro, intenta disfrutar y sentir cada cosa que pase.

– No juzgues. Trata de aceptar las distintas maneras de ver la vida como una forma de enriquecer tu mapa con nuevas opciones.

– Salta de la zona de confort. Trata de hacer alguna actividad, o mantener alguna actitud que te incomoda ligeramente. Es es esos pequeños límites en donde se encuentra al aprendizaje.

¿Con que mapa mental irás estas vacaciones? ¿Crees que de verdad vas a disfrutar del viaje?¿Volverás con un mapa mental más rico?

Mertxe Pasamontes