6 pasos esenciales de una disculpa efectiva según la ciencia

Si hay algo que hacemos todos alguna vez es meter la pata, ya sea en nuestra vida personal o profesional. Es algo inevitable y consustancial al ser humano el hecho de cometer un error sea en el trabajo o en las relaciones con otras personas. Por muy cuidadoso que seas es imposible que alguna vez no te equivoques, o entiendas mal una instrucción, o te despistes, o hagas algo con la mejor intención pero te salga mal y tenga consecuencias para otras personas. Lo mismo sucede en la interacción con los demás. Alguna vez ofendemos o molestamos sin ninguna pretensión de ello. Lo único que queda en esos momentos es pedir disculpas. Y no basta con pedir perdón, ya que se ha visto que ese es el componente menos efectivo de una disculpa. Por eso es de gran utilidad conocer los pasos esenciales de una disculpa efectiva.
Roy Lewicki ha conducido dos estudios en la Universidad estatal de Ohio en los que han testado como reaccionaban 775 personas a las disculpas, encontrando que había seis pasos fundamentales para una disculpa efectiva:
- Expresión de remordimiento: has de poder transmitir con sinceridad que te sientes mal por lo sucedido.
- Explicación de lo que fue mal: explica clara y brevemente cuál fue la equivocación y cómo se produjo.
- Aceptación de la responsabilidad: ha de quedar claro que asumes la parte que te toca, que no estás tratando de echar la culpa a otros. Es muy frecuente que alguien se disculpe pero a la vez intente hacer cargar con la culpa a otra persona. En ese caso no suena como una disculpa verdadera sino como una excusa. Para la mayoría de las personas, este fue el factor más importante de la disculpa.
- Declaración de arrepentimiento: no sólo has de sentir remordimiento, sino estar arrepentido por lo que ha sucedido y tú papel en ello. Hubieras prefrerido no haber cometido ese error.
- Ofrecimiento de una reparación del daño: No sólo basta con estar arrepentido sino que hay que ofrecer un modo de arreglar el error. Tal vez es posible volverlo a hacer correctamente y en caso de que no se pueda, debería ofrecerse una compensación de algún tipo.
- Petición de perdón: aunque parezca ser la menos efectiva de las estrategias, es un modo de demostrar que te importa la opinión de la otra persona. Y de que lo haces con humildad.
Parecen consejos muy sencillos y obvios pero no lo son. A muchas personas les cuesta mucho reconocer un error, son muy orgullosas y tratan de culpar a los demás de sus errores. Con esa actitud enturbian los lugares en dónde están, pues a nadie le agrada sentirse culpado de lo que no tiene culpa. Y te acabas cansando de alguien que siempre echa balones fuera. Y encima esa actitud de quitarse las culpas de encima les impide aprender de sus errores.
Y también es frecuente encontrar personas rencorosas, que no consiguen perdonar un agravio o error por mucho que la otra persona se lo pida. Vivir en el rencor es muy dañino, perjudica cuerpo y mente. Es como un veneno de efecto lento pero que a la larga te acaba dañando. Y es algo a trabajar en terapia si no eres capaz de hacerlo por ti mismo.
Lee este breve cuento de la sabiduría popular:
Cuenta una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomo un estilete y escribió en una piedra: Hoy,mi mejor amigo me salvo la vida.
Intrigado, el amigo pregunto: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió:
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
Como en el cuento, perdona los agravios con presteza y no acumules rencor en vano. Y pide disculpas cuando sea necesario, ya que eso te ayudará tanto a ti mismo como a la otra persona. Es una situación en la que todos ganan.
¿Sabes pedir disculpas? ¿Y perdonar?
Lectura recomendada:
Cuando Todo Se Derrumba de Pema Chodron

