No entres en el juego de culpar a la víctima

Culpar a la víctima es una de las actitudes más terribles de nuestra sociedad. Culpar a la víctima es una actitud que puede aparecer en relación a un crimen o a cualquier tipo de maltrato abusivo, engaño o estafa y que conlleva considerar que las víctimas de ese suceso son parcial o completamente responsables del mismo. Implica también culpar a los individuos por su malestar personal o sus dificultades sociales, como hace frecuentemente la autoayuda, en lugar de por la presencia de otras terceras personas implicadas o el sistema social existente. Lo más preocupante es que esta actitud cada vez se extiende más y parece que poca gente lo advierte. Incluso muchos psicólogos y coach caen en ella sin darse ni cuenta.
Cuando sucede un crimen, maltrato, engaño o abuso de algún tipo, por principios y de manera sistemática, deberíamos evitar culpar a la víctima. Ni tan siquiera deberíamos caer en usar el más aceptable «era su responsabilidad» para suavizar el hecho de echarle la culpa. Veamos algunos ejemplos para entenderlo bien:
- Cuando se viola a una mujer, no importa lo más mínimo como fuera vestida. Ni si bailó o rió en voz alta, ni si estaba en una discoteca a las 4.00 de la madrugada. Nada de eso da ningún derecho a nadie para violarla. Y punto. No hay excusas de ningún tipo. Cualquier intento de atribuir a la víctima una parte de la responsabilidad es no tener nada claro de quién es la culpa. Yo no tengo que ir por la calle con una coraza, un burka o un arma para que no me violen. Es tan de cajón que hasta me sorprende que se tenga que explicar.
- Lo mismo sucede con robos o hurtos. Si alguien me roba el monedero en el metro no es culpa mía. Ni siquiera por haberme distraído. Yo debería poder ir tranquilamente en el metro sin miedo a que alguien me robe la cartera o el móvil. Que tenga que poner atención en eso muestra un problema sin resolver en nuestra sociedad. En ningún caso es una debilidad mía.
- Una mujer maltratada es una víctima, incluso si sigue con su agresor. Tal vez esté aterrorizada o tema perder a sus hijos si se va. No es culpable de nada. Y como víctima debe recibir atención y ayuda.
- Que hubiera jubilados que firmaran las preferente no es culpa ni responsabilidad suya. Ellos creyeron en lo que se suponía que era su asesor, quizás el director de la sucursal bancaria que conocían desde hacía años. Es una estafa y como tal debe ser tratada.
Esta es la actitud de base. Entender que una víctima real (no alguien que se hace la víctima para conseguir algo) no es culpable de nada. Ni siquiera de no saberlo. Porque la verdad es que no podemos saberlo todo. Vivimos en una sociedad en la que hay múltiples depredadores y por nuestra propia seguridad lo mejor es que tratemos de protegernos de algunas personas y actitudes. Pero eso es sólo porque como colectivo no somos capaces de hacerlo mejor, de crear una sociedad más segura en la que no sea necesario ir con mil ojos, desconfiar del que intenta venderte algo o no ir sola de noche por ciertos sitios por citar algunos ejemplos. Pero aún y así no podemos ni saberlo ni controlarlo todo. Ni vivir en una paranoia constante pensando que todos van a tratar de engañarnos o dañarnos.
Y esto es especialmente importante en contextos terapéuticos y en escritos de autoayuda o similar. Nosotros no podemos controlarlo todo, ni hacer que todo dependa de nosotros. Y hay contextos verdaderamente hostiles, como cuando se produce un mobbing en el entorno laboral en que la persona que lo sufre no tiene para nada la culpa de ello. No es por ser débil o permisivo. Si que es bueno aprender a poner límites, pero de nuevo eso es algo que no está al alcance de todo el mundo o no es posible hacerlo en todos los contextos. En según que trabajos poner un límite supone un despido. Y a lo mejor la persona no tiene otro medio de susbsistencia.
No podemos hacer creer a los demás que ellos podrán conseguir todo lo que quieran, porque a veces las situaciones externas no lo permiten. Eso no quiere decir que no hayas de intentarlo, que no hayas de luchar por conseguir tus sueños. Sólo has de ser consciente de que a veces existen límites que no están dentro de tus posibilidades de cambio. El gran desafío es distinguir hasta donde puedes llegar y dónde acaba tu responsabilidad. Eso se trabaja muy bien en la terapia. Y puedes encontrar buenas pistas de ello en mi curso online Dueño de tus emociones, capitán de tu destino ya que al entrar en un proceso de autoconocimiento, te será más fácil conocerte mejor y hacer esa imprescindible distinción, de lo que está en tu mano y lo que no. No se trata en ningún caso de no responsabilizarse de aquello que sí puedes cambiar. Tan solo es no culparte de lo que no puedes cambiar por mucho que lo quieras.
Y como individuos y sociedad, hay que entrenarse en la compasión. Y para ello practicar el Mindfulness es una de las mejores vías, especialmente las prácticas de la autocompasión de las que ya te hablé en otro post. Y con todo ello, el conocimiento y entendimiento de lo que es una víctima, nuestra compasión y la reprobación firme de cualquier tipo de agresión o abuso, haremos entre todos de esta una sociedad más humana.
¿Crees aún que la víctima tiene parte de la culpa?
Mertxe Pasamontes


Comments
Tienes mucha razón en tu artículo, el problema está en que acusar a la víctima no se trata únicamente de cómo evitar la culpabilidad, sino también se trata de evitar la vulnerabilidad. Las víctimas amenazan nuestra imagen de que el mundo es un lugar seguro, donde las cosas buenas les pasan a las personas buenas y las cosas malas les suceden a las personas malas. Cuando suceden cosas malas a la gente buena implica que nadie está a salvo, que no importa nuestro buen hacer, nosotros también podríamos ser vulnerables. La idea de que la desgracia puede ser al azar, atacando a cualquiera de nosotros en cualquier momento genera una terrible sensación de angustia y sin embargo nos enfrentamos todos los días con la certeza de que esto puede ser verdad.
Un saludo.
Hola Oliver
Gracias por pasarte y comentar. Tienes toda la razón, ese es un factor más en la ecuación. Saber que estamos aquí de prestado es duro…
Hola! Me ha gustado mucho tu artículo… El problema es que desde pequeños estamos todos acostumbrados a hacernos la victima y a no responsabilizarnos de nuestros actos, por el simple hecho de no ser castigados ya sea por nuestros padres o profesores. Ahí pienso yo que esta la raíz del problema.
Gracias por compartir tus conocimientos.
Un abrazo.
Hola. Creo que no es así en todos los casos. Hay personas que son muy responsables desde niños. Y otras no
En cualquier caso en el post hablo de verdaderas víctimas, no de personas que se hacen las víctimas. Y a esas es a las que no hay que culpar. Bastante tienen con lo que han pasado.
Un saludo
Mertxe
Me ha dado alegría leer esto. Es lo que tú dices, este pensamiento está en todas partes. Es imposible comentar cualquier cosa sin que salga alguien a señalar que tú tenías que ser más listo o saber no sé qué o hacer no sé cuántos. Parece que para ellos es normal vivir desconfiando. Pero al mismo tiempo tienes que ser una persona alegre, abierta y confiada. Los psicólogos son los reyes de todo esto. Ir a una consulta es salir traumatizado mientras los verdugos campan a sus anchas. Este es nuestro mundo.
Que eso suceda con gente corriente que no tiene más conocimientos de cómo funciona la mente y no está formada lo puedo entender. Que suceda con psicólogos no. Si te ha sucedido con psicólogos deberías cambiar de profesional.