PAS – Personas con alta sensibilidad

Hace ya algún tiempo que se publican artículos sobre la categoría de PAS – personas con alta sensibilidad- sin que suela quedar muy claro a que se refieren. La denominación se le atribuye a Elaine Aron, psicóloga clínica americana que condensó sus estudios en el libro El don de la sensibilidad. Para la creación de esta categoría ella se basó en su propia experiencia personal, su experiencia clínica (con muchas horas de grabación de pacientes PAS incluidas) y en la elaboración de un cuestionario en el que participaron unas 300 personas. Si tienes curiosidad por saber si entras dentro de esa categoría puedes hacer aquí el test.
A pesar de esos estudios realizados la categoría de PAS no se acepta de forma oficial ya que no se han seguido unos procedimientos estandarizados para realizar los cuestionarios. Yo misma, a lo largo del libro, he encontrado algunas incongruencias diagnósticas. A pesar de eso, creo que merece la pena hablar de ello ya que abre un camino interesante y que resalta una cualidad no demasiado valorada socialmente y que es la sensibilidad en una concepción amplia del término.
La persona PAS se caracterizaría por una mayor predisposición a la activación cerebral lo que le hace ser sensible a características del entorno y de sí misma, que otras personas no perciben. No se trata de que estas características no las tengan otras personas, sino de que a las PAS les afectan más intensamente, haciendo que lleguen a evitar ciertas situaciones. Es ahí donde yo veo que la clasificación adolece de rigor conceptual, ya que muchas personas pueden responder de manera positiva al test sin ser PAS. Y el verdadero PAS, si es que existe, responderá también que sí, pero en esas respuestas hay una intensidad que estaría condicionando su vida.
Características principales de las personas PAS serían
- Ser más sensibles a sutilezas del entorno. En general la persona se siente abrumada por ruidos intensos, luces fuertes, aglomeraciones de gente.
- En días ajetreados, suelen tener momentos de saturación en que la persona necesita incluso estirarse a descansar un rato. Podría pasarle eso también en una fiesta llena de gente, en que necesite retirarse un rato para estar a solas.
- Vida interior rica y compleja. Conciencia amplia de los propios pensamientos y emociones. Reflexión acerca del propio pensamiento.
- Sensibles a la cafeína y otros estimulantes.
- Concienzudas y esforzadas, tratan de no cometer errores.
- Evitan ver películas o escenas violentas, ya que les perturban profundamente.
- Se sienten fácilmente conmocionadas por los cambios vitales.
- Empatía hacia los demás agudizada.
- Inclinación hacia actividades artísticas o de ayuda a los demás.
- Habría dos subtipos: el introvertido que es el mayoritario y el extrovertido que sabe manejar la activación hacia afuera y se relaciona más facilmente. No obstante, ambos requieren de momentos de soledad para recuperarse de esa activación que el contacto les produce.
Como veis, las características son muy variadas y seguro que muchos de los que hayáis leído hasta aquí os habéis sentido identificados con varias de ellas. Pero no me interesa tanto el hecho de discutir si es una categoría diagnóstica correcta como el hecho de reivindicar el espacio para esas características en nuestra sociedad. Parece que todo el mundo tiene que ser fuerte, luchador, competitivo, disfrutar con las series violentas y ser un orador motivacional y un vendedor disimuladamente agresivo.
Y el caso es que existen, afortunadamente, muchas personas que no son así. Son más sensibles que el promedio. Necesitan menos activación, en todos los sentidos, que los demás. Les abruman los ruidos fuertes, las conversaciones airadas, las discotecas estruendosas. Se sienten más turbados por la violencia o el sufrimiento ajeno que la mayoría de la gente, incluso cuando lo ven en una película. Y cuando dan una charla, lo hacen de un modo tranquilo, sin gritos ni aspavientos, sin contar chistes y conectando desde el corazón, e invitando a los demás a que miren dentro de si mismos. Por poner solo unos ejemplos. Son personas que muchas veces acuden a mis terapias y en ellas aprendemos a manejar esa manera de ver la vida que a veces no encaja del todo en lo socialmente establecido.
Por tanto, ya se harán estudios sobre si la categoría PAS es correcta o no si despierta el suficiente interés. Lo importante es que reivindiquemos el derecho de ser sensibles, de disfrutar de la tranquilidad, de huir de la violencia, de conectar desde lo más profundo del corazón, de ser sensibles con los animales y con los seres más desprotegidos e indefensos. De abrirnos a la vulnerabilidad, ese lugar en dónde todo lo bello entra y se expresa. Luchemos por todo eso pues son características que hacen de la nuestra una sociedad más humana, menos violenta, menos competitiva, más colaborativa y mucho más compasiva y hermosa.
¿Te identificas con las características de los PAS?

